La gran guía para hacer un viaje de muy bajo presupuesto

La gran guía para hacer un viaje de muy bajo presupuesto

Vengo de una familia en la que viajar siempre significó ahorrar todo un año y endeudarse otro más para escapar por unas pocas semanas al año. Viajar por tiempo indefinido y con poco presupuesto parece imposible y hasta difícil de entender. Obviamente el tener algo de dinero ayuda para arrancar un viaje, pero no necesariamente hay que tener muchísima plata, es más, creo que en gran parte se centra, no en la cantidad de dinero, sino en qué tan bueno es uno administrando lo poco que se tiene.
Creo que muchas veces somos nosotros mismos los que inventamos esas excusas y estirar la partida o ese primer (gran) paso, limitándonos por nuestros propios miedos y siguiendo lo que los otros hacen o nos dicen. Pienso que otro factor para una aventura económica depende del confort con el que uno quiera hacerlo, aunque al mismo tiempo la palabra “confort” puede ser interpretada por tantas formas diferentes como personas hay. Yo hoy me siento en un palacio cuando entro a mi carpa, mientras que más de uno no puede dormir sin una puerta cerrada y bajo techo.
Es más una cuestión de adaptación y aprendizaje interior, y es por eso que acá les voy a contar mi evolución nomádica y sus experiencias de supervivencia mochilera por el globo con la intención que inspire a potenciales viajeros y ayude a otros camaradas que ya han convertido el viajar como un estilo de vida.

Cruzando a dedo la cachemira india con buena compañía y en un clásico: el Ambassador que está atrás.
Cruzando a dedo la cachemira india con muy buena gente y en un clásico: el Ambassador que está atrás.

ACOMODACIÓN
Al momento previo a un viaje de bajo presupuesto  puede crecer en nosotros el temor  y duda de donde vamos a pernoctar cada una de las noches que vendrán. Es algo que traemos (o así nos dijeron) desde el instinto humano de protección cuando baja el sol. Es verdad, el descansar es importante, pero no hace falta gastar plata para hacerlo. Mis comienzos fueron en hostales y en ese momento nunca se me hubiera ocurrido cargar una carpa en mi mochila. Hoy la realidad es diferente y pagar para dormir está en lo último de mis opciones, y eso se dio el día que decidí que mi carpa y bolsa de dormir merecían un lugar indiscutible en la mochila.

La primera noche de camping urbano en Japón fue un éxito aunque habría que avisarle a mi cara de zombie. LINK
La primera noche de camping urbano en Japón fue un éxito, salvo que habría que avisarle eso a mi cara de zombie. Acá podés leer sobre lo que fue semejante experiencia.

Pero claro, el clima también puede ser un condicionante para el acampe urbano, salvaje y/o clandestino, en especial en invierno. Por suerte para todos nosotros, el viajar es cada vez más fácil en estos tiempos, en especial con la mano que nos tira internet. Por eso acá les dejo algunas herramientas que la red nos brinda:

-Couchsurfing: comunidad online de viajeros y no viajeros cuyo lema es el intercambio cultural y contacto entre visitantes y locales. En esta plataforma, uno como visitante puede encontrar una cama, sofá, o un rincón en el piso para dormir sin costos. Obviamente esa no es la única razón, y el enriquecimiento cultural que se brinda es fuertísimo. Conocer el lugar desde los ojos de tu anfitrión y tejer nuevas amistades por el planeta son algunos de los pros que tiene. No voy a negar que también viene bien para lavar ropa, usar internet, cocinar y pegarse una buena ducha. Es la herramienta que más uso a la hora de dormir bajo techo.
Es gratis, pero si pagás unos 30 o 40 USD al mes tenés mensajes y solicitudes de estadía ilimitadas. Eso se llama verified member,  una excusa para que pagues.  Si no querés pelar la tarjeta entonces son sólo diez mensajes que podés enviar por semana. Como anfitrión es completamente gratis.
Tip para ser verified sin pagar: si uds alojan a un miembro verified (de verdad, o con una invitación falsa a un amigo que tenga este status y te quiera ayudar) les van a dar tres meses gratis de membresía verified, o sea, tres meses de mensajes y solicitudes ilimitadas, las que vienen como un rayo de luz cuando están en zonas del planeta donde CS (couchsurfing) es un desafío, como Europa por ejemplo.
Couchsurfing
Del estilo también están Hospitality Club y Trusted Roots, entre otros.

Durante el invierno del 2014-2015 con mi compañera Arianne visitamos China, Mongolia, Rusia y Dinamarca, usando sólo CS por cuatro meses casi de manera ininterrumpida y durmiendo algunas noches en tren cuando no hacíamos dedo. Se puede hacer, sólo hay que pasar un lindo rato en la compu para armar una buena red de anfitriones que te estén esperando.

Siendo huésped de una familia iraní en la ciudad de Rafsanján usando Couchsurfing.
Siendo huésped de una familia iraní en la ciudad de Rafsanján de la mano de Couchsurfing.

-Voluntariados: lo uso para quedarme en un mismo lugar por un poco más de tiempo que Couchsurfing, por lo general con una semana como mínimo, aunque  depende del empleador. Por lo general, la idea siempre es la misma alrededor del globo, trabajar entre 4 y 5 horas con uno o dos días libres por semana a cambio de comida y alojamiento. Hay varias opciones en la web, como wwoof por ejemplo y donde sólo se conforma por granjas orgánicas. Si quieren más variedad de rubros entonces tienen helpx , workaway, world packers  para tareas de jardinería, construcción, pinturería, carpintería, tender camas en un hostal, etc. No sólo se ayuda, sino también se aprende una barbaridad del rubro que a uno le atraiga. Hay varios sitios más, pero ésos que les pasé son los más renombrados.
No hay dinero de por medio, salvo para cuando se activa la cuenta como voluntario. Para el anfitrión es gratis. En la mayoría de estas páginas los pagos son anuales, aunque con Helpx por ejemplo, se paga 20 dólares cada dos años, precio que puede asustar al mochilero roto pero claramente en un par de días de alojamiento y comida cubierta mientras ayudan ya está amortizado.
Estos voluntariados son muy útiles para cuando el invierno o lluvias eternas ya no permite hacer dedo ni acampar, o también vienen bien para tomarse una pausa después de mucho movimiento y de paso se aprende algo nuevo y se socializa.

Sólo hice wwoofing en una granja en Australia. Helpx en Rumania, Serbia, Grecia, Turquía e India. Todas las experiencias fueron únicas y muy recomendadas. En la primera, la misión más importante era esquivar arañas y serpientes entre tareas de riego y colocar el alambrado bajo un sol que derretía, mientras que en Rumania me tocó trabajar en una casa de unos 400 años en Transilvania que estaba siendo convertida en alojamiento, en pleno invierno blanco. En Belgrado, Serbia, ayudé a un profesor de yoga a mantener su jardín, en Grecia y Turquía trabajé durante la temporada de olivas, y en India a enseñé inglés a chicos de una aldea de los Himalayas.

Instantánea en el momento terminamos la cosecha de olivas, las que se convirtieron en el aceite o elixir que jamás probé. Peloponeso, Grecia.
Instantánea en el momento que terminamos la cosecha de olivas, las que unos días se convirtieron en el aceite o elixir más delicioso del universo. Peloponeso, Grecia.

House sitting: otra alternativa a la hora de detenerse por un buen rato. Aquí la consigna es cuidar una casa mientras los dueños no están. A pesar del nombre, en general está orientado a cuidar las mascotas más que a las casas. Los períodos pueden ser semanas o meses, y a diferencia de Couchsurfing o los voluntariados, acá van a estar solos en la casa, lo que involucra un nivel de confianza mucho mayor. Para eso hace falta tener un perfil mucho más completo y descriptivo de quienes son, con fotos y aún mejor si tienen referencias de otras experiencias similares, como por ejemplo, compartir su perfil de couchsurfing o que la persona a la que le pagaban la renta en su casa les escriba una referencia diciendo que son de confianza y cosas lindas.

Los sitios más conocidos: trusted house sitters, mind my house, nomador. Para crear una cuenta como cuidador hay que abonar algunos dólares, siempre dependiendo con cual se asocien.
Lo positivo es que mientras cuidan la casa y sus animales tienen suficiente tiempo libre para explorar los alrededores y también buscarse un trabajito temporal, vender sus artesanías, tocar música en la calle, escribir su blog, o directamente no hacer absolutamente nada y rascarse todo el día.
Cuidar casas no es lo mío (por ahora), aunque he conocido otros viajeros que se mueven por el mundo casi exclusivamente cuidando casas y sus respectivas mascotas.

La experiencia de cuidar una casa fue en pleno viaje de bicicleta por Dinamarca, nuevamente con la gran compa de aventuras, Arianne. Teníamos que hacernos cargo de cuatro gatos, tres conejos y obviamente de la casa, por una semana. Los dueños nos dejaron la heladera llena de comida y todos los lujos de una vida de confort que hacía mucho no vivíamos. Estuvo bueno en general, aunque siempre está ese temor que les pase algo a las mascotas, como cuando se nos escaparon dos de los cuatro gatos y recién volvieron a la noche, ¡a horas que los dueños volvieran!  Nada grave, pero la responsabilidad al cuidar animales a veces demanda.

El monstruo de casa que nos tocó cuidar en Dinamarca. Los gatos se fugaron por el bosque que se ve al fondo.
El monstruo de casa que nos tocó cuidar en Dinamarca. Los gatos se fugaron por el bosque que se ve al fondo.

TRANSPORTE
El segundo pilar de gasto fijo que se puede esquivar un poco es el transporte. Pueden tener donde dormir, pagando o no, pero el moverse sin gastar mucho (o nada) es otra parte clave del ahorro mochilero.

-A dedo: mi mayor recomendación para pasear por el mundo, aunque sé que no es para todos. Desde que le agarré el gustito se me hizo difícil parar. No sólo se ahorra dinero, sino también se logra un contacto mágico e inesperado con el local. Los resultados a veces son invitaciones de un plato de comida y más de una vez, una cama. Las esperas pueden ser largas y pesadas a veces, en especial bajo un clima no benévolo, pero tarde o temprano alguien te levanta.

En estos años con el pulgar al viento, soy un agradecido por los lazos de amistad que se crearon con muchos de mis choferes espontáneos, ya sea en las montañas de India como en las planicies de Serbia. El mundo desborda de hospitalidad, sólo hay que volver a confiar y derribar prejuicios. No digo que sea algo que se tenga que hacer todo el tiempo, pero darle una oportunidad no hace mal. Después uno sabrá si es lo suyo o no.

Cuando los autos escasean, las motos salvan. A dedo por el Valle de Hunza, Pakistán.
Cuando los autos escasean, las motos salvan. A dedo por el Valle de Hunza, Pakistán.

-En bicicleta: se ahorra dinero y se baja la panza. No hace falta tener la mejor bici ni ser un experto del pedal. Se puede comenzar de a poco e ir aumentando distancias e intensidad a medida que uno se va sintiendo cómodo. Esta forma de viajar brinda gran libertad a la hora de decidir dónde y cuándo parar. El gasto se reduce a la bicicleta, sus posibles arreglos sobre la marcha, las alforjas (aunque se pueden hacer caseras como con bidones de plástico, o usar sus mochilas), el equipamiento que deseen llevar y la comida. Se puede agregar el gasto de pagar un camping, pero si sólo hacen acampadas salvajes se pueden ahorrar esa parte también.

En el año 2015, pedaleamos casi todo Dinamarca por un mes y fue una experiencia alucinante que nunca pensé poder lograr, aunque obviamente fue facilísimo porque Dinamarca es más plano que una mesa. Otra vez, cualquiera puede hacerlo. Acá les cuento sobre aquella pedaleada legendaria.

En una de los descansos de aquella pedaleada danesa.
En una de los descansos de aquella pedaleada danesa.

-Auto compartido: otra opción que se da mucho, en especial en Europa, es viajar en el mismo auto por un precio más razonable que el de colectivo o tren al compartir gastos con el chofer. No tengo experiencia con esto, pero la página que más se nombra es blablacar.

-Hacer un viaje de ruta: vivir en un auto o en una Van es una experiencia alucinante. Libertad de ir a donde uno quiera sin tener que preocuparse por un lugar donde dormir ni su gasto, en especial en una Van o casa rodante. Hay países donde las venden muy baratas y si se dan maña con la mecánica y carpintería se pueden hacer flor de casita sobre ruedas.

Con Ari viajamos ocho meses por todo Australia (salvo Tasmania) en una van que solía ser de una empresa de alquiler y que vendieron a buen precio (Wicked). Pintada a lo hippie y con un cráneo de carnero atada con alambre al paragolpe nos llevó por desiertos, playas, selvas y nos hizo de refugio en lo salvaje y en las grandes ciudades, hasta para trabajar en ellas sin ser descubiertos ni multados. Si querés saber cómo equiparte para un viaje de ruta australiano entrá acá. Si te gustaría saber cómo vivir gratis en Melbourne entonces hacé click acá. Y por último, el arte de dormir en auto en Australia sin atraer multas lo descubrirás ni más ni menos que aquí mismo.

La deco hippie nunca fue un problema para pasar bajo el radar de las ciudades.
La deco hippie nunca fue un problema para pasar bajo el radar de las ciudades y sus autoridades.

-Relocalización de autos: acá hay que llevar un vehículo de alquiler de A a B. Está bueno si justo tienen que ir en esa dirección. Sólo se hacen cargo del combustible y claramente de no destruir el auto, jaja. En Nueva Zelanda y Australia se da mucho con las van o casas rodantes, lo que les ahorraría el gasto de alojamiento y bajar el de comida ya que muchas tienen cocina incorporada.

-Aerolíneas de bajo costo (low cost): flybondi, norwegianryanair, wizzair, LEVEL y muchas más, son empresas aéreas en las que a veces se pueden conseguir boletos mucho más baratos que cualquier otra compañía y hasta de bus. La única condición es que sólo se puede viajar con equipaje de mano, vas comprimido entre dos asientos y no te sirven ni un vaso de agua. Si quieren mandar su maleta o mochila grande a bodega el precio sube considerablemente, muchas veces hasta más caro que el pasaje en sí.

-Por agua: y si pensaban que cruzar mares y océanos era imposible, pues les digo que no con una gran sonrisa. Se puede ser voluntario en veleros (no hace falta tener experiencia), conseguir un trabajito en cruceros o hacer unas millas marinas en una lancha pesquera (a otra isla cercana, por ejemplo) a cambio de ayuda o un pago mínimo.

En Croacia conocí una familia italiana que aceptó mi solicitud de voluntario (sin tener experiencia) a cambio de navegar a otras islas del  Mar Adriático y continuar mi derrotero económico que en ese momento ya me demostraba que no tenía límites por tierra ni por agua. Aaaaacá te cuento cómo se dio todo y también cómo hacer lo mismo en cualquier parte del mundo.

Mi primera prueba en viajar gratis por mar. Un éxito y con muy buena compañía veneciana.
Mi primera prueba en viajar gratis por mar. Un éxito y con muy buena compañía veneciana.

COMIDA
Sin contar lo que me invitan mis anfitriones esporádicos y benefactores de la ruta, mi presupuesto diario de (por lo general) no más de 5 dólares se va básicamente en alimento. Es un gasto mínimo, lo sé, pero al darme cuenta que este mundo está lleno de oportunidades, también me di cuenta que hay que ingeniárselas para no dejarlas ir y así aumentar las chances de reducir ese gasto a cero. No siempre es posible, pero vale la pena intentarlo, especialmente en países caros.

-Preguntar: sí, hablando la gente se entiende. Es por eso que vale la pena preguntar a los empleados de comercios (a la hora del cierre) si tienen algo que no pudieron vender y que vayan a tirar. Cualquier negocio que se dedique al rubro gastronómico será visitado. Panaderías y verdulerías son la clásica y casi nunca fallan, pero la lista se puede extender a supermercados y restaurantes, aunque nunca lo hice con los últimos. Se recomienda hacer esto cuando no haya clientes cerca y a una hora antes del cierre. El idioma a veces puede ser una barrera al dar a entender esta idea poco convencional para algunos que se les pueden quedar mirando como si el pedido fuera en lengua marciana. Por eso es bueno hacerlo con un local y mil veces mejor si ustedes hablan el idioma o si los comerciantes entienden sus señas y muecas. El respeto y el sonreír son fundamentales.

Dinamarca fue el Olimpo en conseguir comida gratis y muy buena. En supermercados, mercados de frutas y panaderías, por ejemplo, hablábamos con el encargado explicando nuestra situación de nómades de bajo presupuesto a los que no les molestaba comer algo que haya expirado ese día o uno antes. La mayoría de los resultados fueron impresionantemente satisfactorios.

Un cajón lleno de peras y productos varios en una excursión de lauchas al pedal. Todo gratis que estaba a punto de ser tirado. Dinamarca.
Un cajón lleno de peras y productos varios en una excursión de estas lauchas al pedal. Todo gratis que estaba a punto de ser tirado. Dinamarca.

-Table dinning: ese es el término en inglés que refleja la acción de pedir comida que haya sobrado en un restaurante, ya sea lo que el chef hizo de más, o aquella mitad de pizza que volvió de una mesa y que posiblemente vaya a parar al tacho. Lo intenté en Croacia pero no tuve suerte. Conozco mucha gente que lo hace y nos les va nada mal. Lavar las copas a cambio de comida ayuda muchísimo también.

Dumpster Diving: para los que se animan a algo un poco más extremo, entonces esto quizás les pueda interesar. Es simplemente sacar comida de los containers (o tachos gigantes) de los supermercados. Suena un poco difícil de entender y hasta va en contra de los valores que nos inculcaron, lo sé, pero son sólo prejuicios. Cuando le conté a mi mamá lo que venía haciendo hubo un silencio de varios segundos del otro lado del teléfono. El tema está en que cuando se entiende el hecho de reciclar comida que está todavía en condiciones y así ahorrar una montaña de dinero se caen las estructuras del desconocimiento de inmediato. Recomiendo siempre hacerlo con productos que están sellados y bien cerrados.
Y si quieren saber en qué países se puede practicar de forma legal, dónde hacerlo y demás preguntas, pueden chusmear la comunidad de DD más grande de la red: trashwiki

Lo practiqué en Australia un poco, aunque nunca comí tan bien en mi vida como en Dinamarca. Fueron 8 meses de puro dumpster diving con comida que nunca hubiese podido comprar y que nunca se me hubiera ocurrido probar. Muchas veces hasta fueron productos orgánicos. Fue la era dorada gastronómica con una heladera llena de chocolates suecos, quesos franceses e italianos, verduras y frutas orgánicas, entre otras cosas.
Nunca llegamos a meternos dentro de los containers de manera extrema, sólo seleccionábamos los paquetes que no estaban rotos, y nunca carne ni sus derivados por posible corte de la cadena de frío.

Foto sacada el primer día en Dinamarca. El primer banquete haciendo Dumpster Diving. Quesos, pan, manzanas y hasta flores!
Foto sacada el primer día en Dinamarca. Ni lerdos ni perezosos, este fue el primer banquete haciendo Dumpster Diving. Quesos, pan, manzanas y hasta flores!

El vivir viajando se puede convertir en un estilo de vida, amigos. Sé que lo que les cuento no es para todos, pero también pienso que a veces está bueno probar e intentar cosas que nunca pensamos hacer, y las que mientras se hagan con respeto y nos ayude a no abrir la billetera tan seguido, no tendrían que tener ninguna objeción. Es sólo animarse y dejar atrás los miedos, prejuicios y el resto de esas cosas que no ayudan y que nos demoran en largar y disfrutar de nuestra propia aventura por el planeta gastando casi nada.
Espero que les haya gustado, interesado y les sea útil.

¡Gracias!

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *