5 lugares para no perderse en el norte pakistaní

5 lugares para no perderse en el norte pakistaní

Aunque usted no lo crea, en alguna época, Pakistán solía ser uno de los destinos con gran protagonismo turístico en la región, algo que hoy cuesta creer. Lamentablemente, después del 11 de Septiembre del 2001 todo cambió. De pertenecer a la lista de países con gran potencial turístico emergente, pasó a la lista negra (ni siquiera por mérito propio) de países peligrosos por tener la mala suerte de ser vecino de Afganistán, entre otras razones principalmente ajenas. Con el tiempo, Pakistán se ganó la fama de país temido con sólo pronunciar su nombre y sólo marcado en el mapa como destino por viajeros audaces, sedientos de adrenalina y curiosos que buscan conocer la gente de países eclipsados.
Afortunadamente, la situación viene cambiando y un nuevo horizonte de visitas internacionales se abre para esta nación que tan bien me trató. Es más, hace poco Pakistán alcanzó el 1er puesto como mejor destino mochilero por la Asociación Mochilera Británica, a la que desconozco por completo, pero supongo que cosas así ayuda a abrir las puertas que tanto tiempo estuvieron cerradas. Los pakistaníes esperan con hambre para demostrar su hospitalidad al extranjero y lo seguro que es su nación. Así me lo enseñaron en cada paso que di por sus caminos y al ser invitado incontables veces como huésped de honor en sus hogares.
Al mismo tiempo tengo que ser  honesto y aclarar que todavía hay zonas donde la situación política es inestable, como Baluchistán por ejemplo. De todos modos y por experiencia propia, puedo decir que la mayoría del país es totalmente seguro, en especial la zona montañosa por la que anduve paseando a dedo y sin turbulencia alguna. Por el poco tiempo de visa no tuve muchas opciones visitar en profundo a la nación, por eso decidí enfocarme en explorar lo máximo posible de la región montañosa, Gilgit – Baltistán, un diamante que de a poco está volviendo a brillar.
Reitero, éste es un muy buen momento para visitar Pakistán, no sólo por sus paisajes, sino también para entender la verdadera realidad (que no se nos muestra) de una tierra tan hospitalaria que florece gracias a su gente.
Me faltó muchísimo por visitar en Pakistán, pero acá les dejo un pantallazo de lo poquito pero alucinante que me encontré en el norte del país.

Con visa de turista no hace falta llevar NOC (Non Objection Certificate) a Gilgit – Baltistán, un permiso que sí es necesario en otras partes, como Cachemira, por ejemplo. Con visa de tránsito supuestamente no se puede visitar ni siquiera Gilgit – Baltistán porque no el NOC no se emite para este tipo de visa. Pero en este otro post te cuento cómo hacer para pasar a la región de Gilgit sin NOC y sólo con visa de tránsito.

Entre sonrisas y montañas.

Naran
Puede que Naran no sea la aldea tranquila que estén buscando, sin embargo, sus alrededores prometedores son como una entrada antes de seguir subiendo por la famosa ruta Karakoram (ex ruta de la seda) hacia los platos principales.
A unos 10kms al este de Naran se encuentra el lago Saif-ul-Maluk, uno de los lagos a mayor altura del mundo (3228 metros). Si esto no es suficiente y les agarró ganas de estirar las piernas, entonces la caminata de 12kms (ida y vuelta) al minúsculo lago Ansoo, el cual lleva su nombre por la forma de lágrima, quizá ayude. Llevar algo de abrigo inclusive en verano.

Camino entre ambos lagos.
Camino entre ambos lagos.

Paso Babusar
Este paso de 4173 mts viene justo después de Naran y la vista es impresionante. Hasta se pueden ver las planicies verdes donde a veces se dan torneos de un polo “free style” pakistaní. Acá se van a encontrar con el 1er checkpoint militar para registrarse. Sólo piden pasaporte.
A no dormirse con el abrigo porque acá puede nevar inclusive en verano.

Allá abajo está la canchita de polo.
Allá abajo está la canchita de polo.

Valle de Hunza
Se dice que los Hunza de hoy son los descendientes de una de las diez tribus de Alejandro Magno que se perdió cuando el macedonio detuvo su avance conquistador a orillas del río Indus y decidió retroceder hacia Europa, unos 2300 años atrás.
Pero esta gente no sólo es conocida por ese dato histórico y por todavía tener algunos rasgos europeos, sino también por su extraordinaria longevidad basada en su vida natural y saludable, la cual se dio por milenios gracias al aislamiento que el terreno desafiante dictaba.

Las generaciones Hunza.
Las nuevas generaciones Hunza, cada vez más lejos de los rasgos europeos y más cerca de los de sus vecinos.

Hoy el asfalto conecta a Hunza con el resto del mundo y estos caminos cruzan aquellos mismos legendarios jardines con árboles de damascos, manzanas y huertas que siguen siendo cuidadas de una manera que hace sentir como si el tiempo se hubiera detenido en este oasis verde rodeado por titanes de roca.
Karimabad es el pueblo de mayor tamaño y en el cual se puede hacer base para salir a explorar la zona. En Karimabad se puede visitar el fuerte Baltit, un centinela que vigila el valle con una arquitectura que me hizo recordar mucho a la tibetana, cuyos vecinos no están muy lejos.

El valle de Hunza desde el fuerte Baltit, Karimabad.
El valle de Hunza desde el fuerte Baltit, Karimabad.

Valle de Nagar
Cerca de Karimabad se abre otro valle y mucho mayor que Hunza, éste es el Valle de Nagar, de menor popularidad que su hermano, pero con exactamente el mismo estilo de vida. Luego de unos kms de camino polvoriento paralelo al helado río Hispar, uno se encuentra repentinamente con otro oasis verde en esta zona árida y dominada por montañas rocosas. Como en Hunza, los árboles de damascos y manzanos son los protagonistas en Nagar, pero con mayor cantidad de plantaciones tipo terraza. Con sólo caminar menos de 1km, la cantidad de damascos ultra orgánicos y riquísimos que la gente me fue regalando llegó a más de 3kg en mi mochila. A los minutos, mientras los devoraba con tal adicción por su semejante sabor nunca antes conocido por mi paladar, unos muchachos en moto respondieron a mi pulgar y a mi sonrisa de glotón llena de pulpa y carosos, y así me llevaron los restantes 8 kms hasta la aldea Hoper, donde el camino termina, pero donde los glaciares comienzan.

Damascos de Nagar, manjares de las montañas.
Damascos de Nagar, manjares de las alturas.

Aquí se puede acampar o dormitar en la única guest house que hay. Se puede visitar el glaciar Hoper, a simple vista, o caminar unas dos horas para llegar al glaciar Blanco, del otro lado de una de las montañas vecinas. Otra actividad es hacer una caminata de tres días para visitar el mirador desde donde se puede divisar K2, la 2da montaña más alta del mundo.

Hoper, donde el camino termina y el resto del Valle de Nagar.
Hoper, del Valle de Nagar, donde el camino termina, y los senderos y glaciares comienzan.

Shishkat Bala
Desde la miniatura de aldea de Shishkat Bala se puede ser testigo de lo que la naturaleza es capaz sin despeinarse ni un poco. Por aquí cruzaba el río Hunza hasta hace unos años, pero luego de un desliz de tierra a velocidad relámpago, el río quedó bloqueado y así se formó el lago Attabad, de color turquesa y nuevo atractivo de la zona. Antes nadie le prestaba atención a esta aldea, hoy, gracias a la intervención de la natura, Shishkat (con media aldea bajo el agua) vale la pena como parada.

Si no fuera por el refleja, no se sabría cual es el cielo y cual es el agua.
Si no fuera por el reflejo, no se sabría cuál es el cielo y cuál es el agua.

Sé que me faltaron muchísimas cosas por ver, pero bueno, quedarán pendiente para la próxima visita a este maravilloso país que tan bien me trató y al cual, afortunadamente, ya eliminé de esa lista prejuiciosa mental que uno crea al leer la novedad y sin siquiera molestarse por darle una oportunidad a un lugar que se eclipsó del mundo y que algún día podría ser el mío o el tuyo.
“Nadie te obliga a leer la novedad”, dijo Luca Prodán alguna vez, y “viajando se derriten los prejuicios de la ignorancia”, dijo Benjamín Arregui y probablemente varios más antes.

Gracias por pasar y cualquier sugerencia que quieran agregar es más que bienvenida.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *