CÓMO VIAJAR A ABJASIA, LA REGIÓN SEPARATISTA DEL CÁUCASO

CÓMO VIAJAR A ABJASIA, LA REGIÓN SEPARATISTA DEL CÁUCASO

Probablemente no sepan dónde queda Abjasia, y no los culpo, hasta último momento yo tampoco. Pero si están buscando una tierra semi tropical frente al Mar Negro y con nostalgia soviética, entonces han llegado a la fuente adecuada para visitar esta región separatista.
Entrar no es tan sencillo, pero tampoco imposible. Para eso hay que seguir algunos pasos para poder visitar el alguna vez célebre balneario soviético sin complicaciones. Sin dar más vueltas, vamos a los papeles.

Los caminos semi tropicales de Abjasia con los montes de nevados del Cáucaso.
Los caminos semi tropicales de Abjasia con los montes nevados del Cáucaso al fondo.

CARTA DE INGRESO
Todo extranjero que desee visitar Abjasia (salvo rusos y venezolanos) necesitan visa. Pero antes hay que aplicar por internet para conseguir una carta de ingreso que más adelante les cuento cómo se intercambia por la visa. Para conseguir la carta hay que completar el formulario que encuentran aquí y luego enviarlo a este correo: visa@mfaapsny.org

Les van a pedir una foto escaneada de la página del pasaporte con toda su información. Yo le saqué una foto y les envié ese archivo, y funcionó.
También tienen que aclarar la fecha de ingreso y egreso, como así también el punto de ingreso, ya sea vía Georgia o vía Rusia.
La carta demoró menos de una semana en llegarme a mi email, pero a veces puede demorarse más, hasta dos semanas en algunos casos, como le pasó a un inglés que aplicó una semana antes que yo. Tener en cuenta estos tiempos a la hora de aplicar.

IMPORTANTE: Imprimir por lo menos dos copias. Una queda con los guardias de la frontera y la otra sirve para conseguir la visa una vez en Sukhumi, la capital. Capturas de pantalla o fotos de la carta no sirven, sólo papel.

Algo así les tiene que llegar.
Algo así les tiene que llegar.

LA FRONTERA
Yo entré a Abjasia desde Georgia, por lo tanto no tengo mucha info de cómo es el cruce desde Rusia. Pero si lo hacen desde Rusia les recomiendo controlar que tengan visa de doble entrada antes de cruzar a Abjasia, sino corren riesgo de quedar en una especie de limbo suponiendo que los dejen pasar. No se puede (hasta donde sé) cruzar, por ejemplo, desde Georgia y después salir a Rusia. Esto se debe a que Georgia no acepta la independencia abjasia por lo tanto no te estampan la salida. También está la opción (que no recomiendo y desconozco quien lo haya hecho) de entrar por Georgia, salir por Rusia y no volver nunca más a Georgia porque habrán dejado ese país sin estampa de salida. También desconozco cómo es la actitud de Rusia ante dicho intento, ya que es un misterio cómo estos muchachos proceden.
En definitiva, para evitar complicaciones, la salida de Abjasia tiene que ser por el mismo país por el que entraron.

El puente que separa Georgia de Abjasia.
El puente que separa Georgia de Abjasia.

Yo llegué a dedo a la frontera, por lo tanto no tengo muy presente otro tipo de transporte, pero estoy casi seguro que hay marshrutkas (mini buses) desde Zugdidi, la última ciudad georgiana antes de la frontera. Con tal que digan “Abjasia” al chofer es suficiente.

El primero control es del lado georgiano y es algo rápido. En mi caso, me hicieron esperar unos 10 minutos mientras el oficial hacía unas llamadas con mi pasaporte en mano. Desde aquí pueden tomar otra marshrutka, o carretas tiradas por caballo (ambas opciones cuestan monedas de monedas) hasta el control ruso/abjasio, a unos 300 metros de distancia. Yo lo hice caminando y 100 metros después del 1er control georgiano (y justo antes del puente) encontrarán el último post militar de Georgia y donde no te controlan.

¡Bienvenidos a Abjasia! (y al estricto control ruso/abjasio)
¡Bienvenidos a Abjasia! (y sus controles).

Luego del puente comienza la decoración de alambrados de púa, cámaras, carteles escritos en cirílico y militares que van de aquí a allá. El 1er control está a metros del final del puente a la derecha. Control de pasaporte y de su carta de ingreso. Luego de unos minutos se puede desfilar por una pasarela rodeada de alambrados para dirigirse al 2do y principal control. Aquí se revisa el pasaporte más detalladamente y les van a retener una de sus cartas impresas. Posible control de mochilas (y más), como me pasó.

“Messi”, dice el centinela con una sonrisa y detrás de un vidrio que debe haber sido anti tanque. Él es quién sostiene mi pasaporte. Sonrío y apruebo (como muchas veces ya hice). Me separan del control y me toca abrir las mochilas. Luego de un control ligero (y “por arriba”) de las fuerzas rusas/abjasias, me invitan un cigarrillo. Por tal cordialidad, pensé que ya era hombre libre, pero no, un general se acerca (con mi pasaporte en mano como si fuera mi alma) y me pide que lo acompañe. Los controles fronterizos tienen un solo sentido. Si uno ha sido requerido desviarse, es porque hay algo que no está bien y esto hace temblar espiritualmente hasta al más experimentado de los viajeros, en especial cuando se cruza por tierra.

Cruzo todo tipo de soldado con arma automática y traje camuflado pixelado (ruso) para terminar en un conteiner, el cual se parece más a una oficina que a un centro de interrogación post KGB. Para que se den una idea, amigos, éste lugar no es un control fronterizo común, esto es prácticamente una base militar rusa disfrazada de asistencia a Abjasia.
No tengo pasaporte de un país guerrero, armas, ni drogas. Nada de qué preocuparse.

Es aquí cuando comienza una seguidilla de preguntas tan variadas como desconcertantes. Cantidad de amigos en Argentina, amigos en países islámicos (en conflicto, como Irak, Siria, etc.) y hasta cuánto es el salario de un militar en Argentina. Más perdido que la mamá del Chavo, fui respondiendo una a una con calma. Casi 3 horas de algo que nunca supe si era un interrogatorio absurdo, o “algo más”. Yo, sentado en aquel sofá, estiré las piernas como si estuviera en casa, aunque por dentro tenía un temblor mezclado con cinco tsunamis. Un interrogatorio ruso es tan encriptado como tratar de entender el sentido del universo, en serio, es imposible de descifrar lo que buscan, y no soy el único que lo dice.
“¿Por qué tal interrogatorio?”, pregunté con una sonrisa de idiota al final. Me dijeron que era el 1er argentino que cruzaba la frontera entre Georgia y Abjasia y tuvieron un poco de “curiosidad” en mí. Sin creer del todo su respuesta, me evaporé con un dasvidania y una sonrisa de alivio.

Normalmente hay marshrutka que van a Gal, la 1er ciudad de tamaño y camino a Sukhumi. Yo hice dedo y fue fácil. Al llegar a la capital me encontré con otro militar con curiosidad de ver que llevaba en mis mochilas. Otra hora en otra oficina en un deja vu desafortunado. Consideren encontrarse con este tipo de controles si andan por la ciudad, y que por lo que escuché, suelen suceder a menudo.

El alguna vez célebre puerto de Sukhumi.
El alguna vez célebre puerto de Sukhumi.

OBTENCIÓN DE LA VISA
El mismo día que llegan a Sukhumi tienen que registrarse en el Ministerio de Asuntos Exteriores para tramitar la visa. Llevar una copia de la carta y el pasaporte. La dirección es: calle Sakharov 33.

El Ministerio de Asuntos Exteriores, el lugar donde buscarán su visa.
El Ministerio de Asuntos Exteriores, el lugar donde buscarán su visa.

Pueden abonar ahí mismo con tarjeta de crédito/débito o en efectivo en rublos. Si no tienen rublos y no quieren usar la tarjeta pueden hacerlo en el Banco Amra, a 5 minutos caminando.
Con solo mostrar el pasaporte van a entender qué es lo que uno necesita. Cuesta 350 rublos con la comisión del banco, mientras que si pagan directamente en el Ministerio pasa a ser 300 rublos.
Vuelvan con el comprobante al Ministerio y busquen su tan deseada visa (y paz mental).

Si la quieren como recuerdo, entonces sáquenle una foto porque en la frontera se las van a sacar, como me pasó.
Si la quieren como recuerdo, entonces sáquenle una foto porque en la frontera, al salir, se las van a sacar.

A DARSE UNA VUELTA
Mi estadía en Abjasia fue sólo de 4 noches, tiempo suficiente para explorar Sukhumi y su legado soviético. La naturaleza y el clima cuasi tropical mezclado con ruinas que dejó la cortina de hierro hacen de este lugar un capítulo de un libro de realidad alternativa.

Impactos de artillería de los helicópteros georgianos contra escondites de francotiradores de Abjasia o Rusia. Abajo hay una farmacia 24hs.
Impactos de artillería de los helicópteros georgianos contra escondites de francotiradores de Abjasia o Rusia. Abajo, una farmacia 24hs.

Hay muchas construcciones que están siendo renovadas día a día, pero las edificaciones que no tienen impactos de disparos livianos o de helicópteros, son aquellos que han sido abandonados luego de una era glamorosa para hoy ser conquistadas por la vegetación que no se detiene. La sensación de ciudad semi fantasma se hace sentir todo el tiempo.

La ciudad de Nueva Afón está a sólo 30kms al norte y es algo que vale la pena visitar. Aquí hay un monasterio ortodoxo que se levantó luego del paso del apóstol Simón, el Zelote. También está una de las casas de campo (dacha) de Stalin, semi abandonada.
En uno de los montes cercanos van a ver una fortaleza construida en la Edad Media. Si tienen ganas de transpirar un rato creo que debe tener una buena vista desde allá arriba. También me dijeron que hay una red de túneles antiguos por la zona pero por el calor húmedo que me castigó me resigné a buscarlo.

Parte de la propiedad de Stalin con el monasterio de fondo. Nueva Afon.
Parte de la propiedad de Stalin con el monasterio de fondo. Nueva Afon.

SALIDA
Más allá que Abjasia tiene su encanto en alguna parte, el salir fue algo que ya palpitaba desde que desperté ese día. Hacer dedo fue fácil una vez más y hasta tuve una cerveza invitada por mi último conductor. Fueron otros 100kms de pura vegetación, ruinas, casas destruidas y con los montes caucásicos nevados de fondo. Mucha presencia militar a lo largo de la única ruta que conecta Abjasia de este a oeste.
En la frontera hubo control de mi cámara de foto y una demora de unos 30 minutos. Al ser libre una vez más debo sentir que sentí algo de alegría al ver la bandera georgiana una vez más y dejar los controles atrás.

INFO EXTRA:
-Moneda
. En Abjasia se usa solamente rublos rusos. Pueden cambiar en cualquier parte de la región separatista.
-Hora. Abjasia está una hora atrás de Georgia. Tener en cuenta esto al cruzar la frontera (8am-7pm).
-Lengua. Aquí se habla ruso principalmente. Abjasio es un idioma que va perdiendo fuerza y hoy muy poca gente lo practica. Las heridas de la guerra con Georgia todavía están abiertas, por lo tanto recomiendo evitar hablar georgiano.
-Seguridad. La primera noche acampé a metros del mar y cerca del puerto demacrado de Sukhumi. Mi anfitrión me dijo que no es buena idea hacerlo tan cerca del centro porque puede ser peligroso por robo. De todos modos no me pasó nada durante toda mi estadía, aunque creo que si van a acampar es mejor hacerlo lejos de las ciudades.

¡Gracias por pasar y espero que le sea útil a más de uno!

2 thoughts on “CÓMO VIAJAR A ABJASIA, LA REGIÓN SEPARATISTA DEL CÁUCASO

  1. Hola Benji……como siempre un placer leerte…voy caminando a tu lado en cada relato….pero no dejo de admirarte ese espíritu no sólo de aventura, sino también de conocimiento, de curiosidad, de saberte sólo con vos mismo ( que no es poca cosa).. Y continuar peregrinando por lugares que no tenía idea existen…..siempre estás en mis oraciones y Dios siempre va de tu mano….abrazo gigante

    1. Hola Rita! Que lindo es leer mensajes como el tuyo. Te agradezco muchísimo lo que me escribiste y me alegro que te haya gustado.
      Abrazo enorme!

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