La vida después de la visa Working Holiday

La vida después de la visa Working Holiday

La visa Working Holiday (de Trabajo y Vacaciones) es un acuerdo entre países y sirve para que sus ciudadanos puedan trabajar de manera legal en otra nación por un año y con posibilidades de extender la estadía unos meses más. Para el que quiere viajar y al mismo tiempo hacerse unos billetes, este papelito empujador de sueños pasa a ser una de las cosas más deseadas antes de cumplir los 30, o los 35 años en el caso de elegir Nueva Zelanda si se es argentino.
Hace poco escuché que se confirmó la misma visa para Noruega y Japón, pero hasta los 30 años, por lo que una vez más quedé afuera por la edad. “¡Cómo no nací unos años después!”, piensa más de uno agarrándose la cabeza al perderse semejantes chances. Esos son los pensamientos de aquel que probó el néctar de éste permiso y ahora se le escapa entre los dedos una nueva posible aventura y la opción de engordar una cuenta de banco extranjera.

En mi caso, primero usé la de Nueva Zelanda a principios del 2011. Laburé toda mi estadía como un Lumpa Lumpa para irme a Sudeste Asiático e India, la típica. Después de vivir como VIP en tierras asiáticas quedé en la ruina y se vino mi 2da Working Holiday y salvadora de finanzas, la australiana. Un año después y ya sobre los 30, tiré un manotazo de ahogado a la única que podía aplicar en ese momento y la que parecía ser la más redituable del mercado, la visa para Dinamarca.
De ahí en más quedé a la deriva. Ya no había más salvavidas para el mochilero del confort.
Aunque el dulce se había acabado sabía que la vida continua para aquel que realmente quiere seguir viajando. Tuve que buscar alternativas y replantearme la manera de seguir moviéndome por el mundo sin estos oasis monetarios y jubilarme de la generación Working Holiday de una vez.

Hacía rato que ya venía con un nomadismo cada vez más económico, pero ahora iba a tener que ajustar un poco más si quería seguir pateando por el mundo. Ahí me di cuenta que ya no era cuestión de “qué tanta plata hago”, sino “qué tan bien puedo administrarla”. Con un nuevo presupuesto diario de 3 a 5 euros en comida, alojamiento y transporte todo empezaba a tener más sentido, y así, poder alargar mi vagabundeo en una manera nueva, desafiante y llena de recompensas.

Reduciendo el gasto de transporte a cero en Japón
Reduciendo el gasto de transporte a cero en Japón

El ajuste trajo la experiencia de dejar de hacer dedo por diversión (bueno, siempre es divertido) y adoptar esta forma de transporte como la única, reduciendo mi gasto de transporte al máximo y permitiendo acercarme al local mucho más que antes para aprender mejor en donde estaba parado. Me propuse dejar de pagar alojamiento y sólo hacerlo en casos extremos, mientras tanto hacer camping donde sea, tanto en zonas rurales como en el medio de ciudades. La idea era ahorrar, aunque con el tiempo me di cuenta que ya no era sólo para eso.

Acampando donde sea, siempre.
Mi propio ajuste me llevó a no pagar para dormir y darme cuenta lo fácil y emocionante que es acampar donde sea, siempre.

Ahora mi viajar empezaba a centrarse en destacar la hospitalidad. Ya sea de las personas que me levantan en la ruta, los que me invitan un plato de comida y a dormir en sus hogares sin dudarlo, como de los que me sonríen cada día al pasar con mis mochilas marchando por los caminos. Reflejar la hospitalidad y solidaridad que existe en el mundo empezó a ser mi pasión. Esto no quiere decir que no se lo pueda hacer mientras se viva entre éstas visas, pero al no tenerlas, uno se expone más, y al hacerlo, la magia sucede.

Con esta familia italiana tuve mi primera experiencia como voluntario en un velero. Me costó una semana pero se dio.

Algunos consejos:
Para los que ya se pasaron los 30 y ya se destetaron de la Working Holiday, pero no se animan a hacer dedo y les duele la espalda al acampar, acá hay otras opciones para seguir viajando:

Moverse de voluntariado en voluntariado. Sirve para no gastar, pero la contra es que tampoco hacen plata. A veces puede que te paguen por una tarea extra. Si no, trabajar por unos pesos en un segundo trabajo puede ir bien.

Nuevas alternativas de ingreso nómade: convertirse en bloguero (nómada digital), escribir libros, enseñar idiomas en otros países, tocar música en la calle, ser artesano, etc. Las opciones son muchísimas y todo depende de cómo se la rebusquen para seguir. Es simplemente animarse, los resultados son alucinantes. Yo empecé a vender mis fotos de viajes en la calle a donación y la mayoría de las veces siempre me dieron más de lo esperado. No es que me inflaron los bolsillos, pero me sirve para pagar la comida por un tiempo sin usar mis ahorros.

Vendiendo fotos de mis viajes en la calle, mi nuevo micro emprendimiento mochilero
Vendiendo fotos de mis viajes en la calle, mi nuevo micro emprendimiento mochilero.

Pros de la vida después de la Working Holiday
La flexibilidad en los tiempos. Ya no hay que andar a las corridas para llegar al país antes que la visa largué (como en la de Dinamarca) o rezarle a todos los dioses para que te acepten la solicitud al aplicar.

No hace falta depender de los seguros de viajes y sacarlos sólo para que te den la visa, como yo. Sé que es algo personal y salir hoy sin seguro de viaje suena casi a sacrilegio, pero por los precios que vi por ahí, si tuviera que pagar por un seguro sería como cortarle una pierna a mis aventuras. Hace años que no me enfermo. Toco madera.

Voluntariados. Estas son nuevas oportunidades a las que antes no les prestábamos atención y no sólo nos sirve para tener un techo y comida durante los inviernos crudos y así seguir viajando, sino también para aprender nuevos labores y conocer gente en una manera más relajada.

Se acabó la parte burocrática de la WH al llegar a un país. Se terminó el tener que registrarse acá y allá, pagar impuestos (aunque la devolución a veces es jugosa) y tener que andar buscando donde vivir, a veces sin suerte por meses.

Al pasar los inviernos como voluntario con techo y comida le damos un descanso a la carpa y al pulgar.
Al pasar los inviernos como voluntario con techo y comida le damos un descanso a la carpa y al pulgar.

En definitiva, lo que se viene después es mucho más desafiante y demandante, pero cuando se aprende a no tratar de controlar tanto el arte del viajar, y por el contrario, se lo deja fluir es cuando los resultados son increíbles y realmente superan las expectativas.
A este post se me ocurrió escribirlo después de una charla entre amigos viajeros quienes también fueron usuarios de esta visa. El tema era el rumor de la llegada de la WH visa Suecia (para argentinos), destino reconocido por su buen andar económico. Me lamenté, como algunos del grupo, por no tener menos de la edad solicitada a pesar que en el fondo sabía que ya no me hacía falta ese papelito para poder seguir viajando. Fue en ese momento cuando una gran amiga dijo aquellas sabias y reconfortantes palabras: “¡hay vida después de las Working Holiday!”

Gracias por pasar.

P.D.: Si alguien quiere agregar sus propias experiencias, pensamientos, o ideas, está super bienvenido 🙂

4 thoughts on “La vida después de la visa Working Holiday

  1. Hello dear Benjamin! I would like to read all your stories but in English! Sorry I do not speak your language…. all the best oon your further travels! Slavica

    1. Hi Slavica! Nice to know from you. I´d love to write both in english and spanish but my written english is not so good as I´d like and I dont have much time either. If you are in your PC you can right click anywhere in my blog and choose “translate to …”. Hope this helps.
      All the best in Indonesia 🙂

  2. Muy bueno el relato papaaaaaa. Me encantó, solo me quedó una duda. Cómo de hace redituable un blog? Saludos desde Gisborne!!!

    1. ¡Hola Nico! Gracias por pasar y por la buena onda. Me alegro que te haya gustado.
      Para tener ingresos con un blog podés estar esponsoreado, escribir articulos para revistas o diarios, escribir libros, etc. Aclaro que no me incluyo en ninguna de esas actividades, jaja, por lo menos por ahora. Yo escribo más por compartir y ayudar, pero cuando empiece a tener hambre quizá me inclino por las opciones ya mencionadas.
      Un abrazo y saludos desde Turquía.

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