El peculiar caso de la dividida Mitrovica

El peculiar caso de la dividida Mitrovica

Mitrovica (Mitrovicë en albano y Kosovska Mitrovica en serbio) está localizada al noroeste de Kosovo. Más allá de que nadie recomienda este destino y ni siquiera se lo nombra, para mí fue todo lo contrario. Tan pronto escuché de este lugar me pareció algo fuera de lo común y que de alguna manera identifica a todo Kosovo. Esta ciudad está dividida por dos nacionalidades y etnias, del lado sur del río Ibar se encuentran los albanos y al norte los serbios. El río parte a la ciudad casi por la mitad, siendo una especie de frontera natural que mantiene a raya a ambas poblaciones, ambas independientes una de la otra. Esto crea una sensación de estar en dos naciones tan pronto se cruza su puente principal e ícono tristemente célebre de Mitrovica. Ahí mismo fue donde se produjeron algunos encuentros armados entre serbios, albanos y fuerzas de la OTAN hace unos años atrás y donde hubo bloqueos con barricadas y varios muertos.

El puente de Mitrovica desde el lado albano. Símbolo de la ciudad y uno de los puntos críticos de la postguerra.
El puente de Mitrovica desde el lado albano. Símbolo de la ciudad y uno de los puntos críticos de la postguerra.

Para los que se olvidaron o nunca escucharon sobre la guerra de Kosovo, acá les va una refrescada de memoria. Kosovo fue una región de Serbia que también estuvo poblada por albanos. En los años ´80 empezaron los roces entre estos dos grupos llegando a su climax de violencia en los últimos años del siglo XX, oficialmente llamada guerra de Kosovo. La OTAN entra ayudando a los albanos y serbia pierde la guerra. Apoyados por Estados Unidos y la comunidad europea, la región de Kosovo se declara independiente de Serbia en el 2008 por su población albana. Hoy Belgrado sigue sin reconocer al nuevo país, quien tiene sólo un 50% de votos positivos en las Naciones Unidas, por lo que no es considerado como estado por la mitad de las naciones soberanas del mundo. Mientras tanto, albanos y kosovares (albanos que viven en Kosovo) anhelan la unificación de sus países, aunque todavía se esperan varios años turbulentos. Esto es un súper resumen resumido de lo que pasa, porque la situación es mucho más compleja y delicada de lo que parece y creo que merecería un blog aparte para explicarla.

Mismo puente desde el lado serbio. Algunas barricadas todavía no se quieren ir. AL fondo se ven las torres de la mezquita principal.
Mismo puente desde el lado serbio. Algunas barricadas todavía no se quieren ir. Al fondo se ven las torres de la mezquita principal.

Mitrovica, como yo lo veo, pareciera ser un Kosovo post guerra en miniatura, donde serbios y albanos viven en una relativa paz pero sin acercarse mucho al otro. Después de la guerra y la declaración de la independencia kosovar, los serbios tuvieron que abandonar gran parte de estas tierras y refugiarse en Serbia, Montenegro y Bosnia. Los pocos que quedaron se centraron en el norte de Kosovo, en especial en Mitrovica, y entre esta ciudad y la frontera serbia, a unos 40kms de distancia.

La KFOR (Kosovo Force), rama de la OTAN en la región son los que supuestamente mantienen la estabilidad, en especial cerca del crítico puente y sus vehículos blindados se entremezclan con el tránsito cotidiano de ambos lados. Esta región de Kosovo está controlada por KFOR Francia pero la mayoría del personal que vi era de los Carabineri italianos. Conjuntamente está la policía de Kosovo, formada por albanos al sur y serbios al norte. Por lo general una no entra en la jurisdicción de la otra, me decían unos policías serbios a los que cuidadosamente interrogué frente al puente.

Blindado del KFOR Italia del lado serbio.
Blindado del KFOR Italia permanentemente del lado serbio.

Está situación surreal llega a niveles donde cada lado habla sus propio idioma, la moneda es diferente, las placas de los autos de un sector prácticamente no se ven del otro lado del río, los negocios venden sus productos de cada país y hasta vi el mismo plato pero llamado diferente en sus respectivos restaurantes. Los bancos, las escuelas y el mismísimo sistema es totalmente diferente. Es increíble y hasta cuesta entenderlo al comienzo. Inclusive el nombre de cervezas en las sombrillas de los bares pertenecen a sus marcas nacionales. Imaginen caminar unos metros por ese puente e inmediatamente escuchar otro idioma y que por ejemplo los grafitis en las paredes estén en letras latinas en lugar del alfabeto cirílico, del albano al serbio, respectivamente.
Mientras que el lado sur está regulado por las autoridades de Kosovo, en el serbio no pasa lo mismo. Como Serbia no reconoce a Kosovo como nación, entonces no respeta a sus organismos oficiales, creando una especie de tierra de nadie. Por ejemplo, varios serbios me contaron que hace años que no pagan la electricidad y los autos adquiridos en Mitrovica (lado serbio) no tienen patente, por ende, no pagan impuestos al no estar regulados por ningún ente oficial, o reconocido por Serbia, en realidad. Pero lo cómico es que estos vehículos sólo pueden circular al norte del río porque si cruzan la policía kosovar albana los multaría por andar sin patente, algo que sucedería en cualquier otra parte del mundo. Un hermoso descontrol.

Mural en la parte serbia que dice: "Kosovo es Serbia - Crimea es Rusia", en un intento de crear una similitud entre ambos casos.
Mural en la parte serbia que dice: “Kosovo es Serbia – Crimea es Rusia”, en un intento de crear una similitud entre ambos casos.

En un momento me crucé dos chicos de unos 15 años en el medio del puente pero más cerca del lado albano. Me preguntan la nacionalidad, les respondo y les pregunto la suya. “Somos de acá, albanos, de Kosovo”. Con esa respuesta en la mente caminé hacia el lado norte del puente para entrar a “territorio” serbio. A 10 metros de mi charla previa veo a dos chicos de la misma edad jugando al básquet. La conversación se repite y he aquí su respuesta: “…somo serbios, de acá, de Serbia”, me respondió uno de ellos, mirándome con sorpresa y obviedad, como si le hubiera preguntado de qué color es el caballo blanco de San Martín. Con esas dos micro conversaciones dimensioné la situación de Mitrovica en un instante. Sin embargo, creo que también creció mi confusión y hasta fascinación del lugar por el que estaba caminando, y en el que por suerte, gozaba de inmunidad de visitante.

Los chicos serbios jugando al básquet a metros del puente.
Los chicos serbios jugando al básquet y a metros del puente.

Mitrovica, la ciudad que tiene un río angosto, cuasi arroyo, que usa para separarse a sí misma. Al mismo tiempo, se siente que ambas partes, en especial sus locales, desean solucionar las diferencias y usar también esos angostos puentes para conectarse en un diálogo que traiga una nueva era de armonía entre estas dos naciones que tanto han luchado pero que también me han tratado de una manera impresionante, siendo testigo y representante directo de la hospitalidad y calidez de su gente. Pregunté lo mismo en ambos lados y algunos piensan que puede haber un acuerdo, mientras que otros reflexionan un rato para decirme que la guerra volverá. Las dos respuestas coinciden en que son sus líderes políticos los que crean está situación, no sus habitantes. “La gente no tiene tiempo para pelear. Sólo queremos vivir en paz y tener el pan sobre la mesa, nada más”, me decían albanos y serbios. El tiempo dirá qué pasa con la conflictiva Mitrovica y el resto de Kosovo.

Para mí, Kosovo siempre significó un lugar curioso, entremezclado con algo de misterio y una leve sensación de peligro. Estar aquí y poder conversar con su gente me convierte en un agradecido mochilero que les recuerda que hay mucho más amor en el mundo de lo que uno se imagina. Esta tierra es otro ejemplo de como las guerras dejan su cuota de miedo en las poblaciones, siendo las mismas que desde el desconocimiento después crean prejuicios sobre determinadas poblaciones y rincones del planeta, los que muchas veces pero no siempre, son influenciadas por el punto de vista subjetivo de los medios de comunicación. Por eso creo que el viajar ayuda para desinflar esas emociones que algunos nos quieren hacer sentir para limitarnos y desconocernos como personas del mundo.

¡Gracias por pasar y el que quiera agregar o corregir algo, está más que bienvenido!

No es que quise acampar con el puente detrás para la foto, pero fue el mejor lugar que encontré.
No es que quise acampar con el puente detrás para la foto, pero fue el mejor lugar que encontré.

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