5 paradas para visitar con el transiberiano en invierno

5 paradas para visitar con el transiberiano en invierno

Llegar a Rusia, a dedo, en invierno y desde Mongolia, fue algo soñado y desafiante al mismo tiempo. Era  febrero del 2015 cuando el país más grande del mundo se nos presentaba bajo un manto blanco y con sus bajas temperaturas siberianas que nos congelaban hasta los huesos. Pero qué podía importar el frío frente a la aventura que se nos acercaba: cruzar Rusia con el tren Transiberiano.

En alguna parte de Siberia...
En alguna parte de Siberia…

Hay dos maneras de disfrutar el periplo sobre rieles más largo del planeta: ir directo a destino final, o sea durmiendo sólo en el tren. La otra es bajarse en alguna que otra estación y disfrutar de esos destinos entre medio. Recomiendo experimentar ambas opciones. Está bueno vivir el ambiente que se crea día y noche en los vagones, bajando sólo para sacar unas fotos, conseguir algo de comida local más barata, volver a subir, y ponerse el pijama y las ojotas otra vez. Pero al mismo tiempo es un crimen perderse la oportunidad de conocer de cerca a su gente, sus parques nacionales, pueblos que quedaron en el tiempo, etc.
Con Ari habíamos trazado la ruta de este a oeste, largando desde Ulan Ude hasta Moscú, a 5609 km de distancia entre sí. Pero como no tuvimos mucho tiempo de explorar Ulan Ude, primera ciudad del lado ruso después de cruzar desde Mongolia, mi primer destino recomendado comienza con Irkutsk, 450km después de nuestro origen.

En invierno los vagones pueden estar casi vacíos.
En invierno, los vagones pueden estar casi vacíos.

 

IRKUTSK

Lago Baikal
Lago Baikal

Localizada casi en el centro de Rusia, Irkutsk es una de las ciudades más habitadas y a su vez, una de las más cálidas de Siberia por su cercanía a la reserva de agua dulce más grande del mundo, el lago Baikal. Por lo visto, en estas latitudes todo parece ser de tamaño titánico: las vías de tren más extensa, el país más grande, y ahora el lago más grande de Asia y el más profundo del planeta. Dimensiones para dimensionar de lo que hablo: 636 km de largo, 80 km de ancho y 1.6 km de profundidad.
Caminar y hasta ver autos rodar por los 40-50 cm de hielo de la superficie fue irreal. La transparencia del hielo nos permitía ver el agua fluir debajo de la capa y si este lugar es alucinante en invierno, en verano debe ser una locura. Nos llevamos un pedazo de hielo para derretirlo y tomarlo, dicen que el agua tiene propiedades, y si los locales lo hacen…

Con esas rajaduras me costó un rato relajarme
Con esas rajaduras me costó un rato relajarme

“El ojo azul de Siberia”, como se lo conoce, es el hogar acuático de la única foca de agua dulce de la Tierra y del ómul, pescado que se lo vende ahumado en mercados locales y el cual es considerado una delicatesen tan especial, que muchos viajan días en el transiberiano para llegar a Baikal y degustarlo. No fue nuestro caso. Lo probamos casi por accidente de la mano de nuestros anfitriones de Couchsurfing, Olesya y su familia, quienes también nos mostraron los alrededores de Irkutsk cubiertos por metros de nieve con su arquitectura de madera que sobrevivió incendios e inviernos crueles en estas tierras que estuvieron aisladas tanto tiempo del oeste.

En el centro de Irkutsk se puede visitar la costa del río Angara y chusmear las estatuas de los primeros cosacos. Los mismos que se animaron a navegar por el Angara, pelear y desterrar a los nativos, más cercanos a los mongoles que a los rubios de San Petersburgo, y cambiar, al enrojecer la nieve, el chamanismo por el cristianismo ortodoxo. Mientras nos deslumbraban por primera vez las cúpulas altamente decoradas, coloridas y con forma de cebolla de las iglesias ortodoxas, y evitando pegarnos la patinada de nuestra vida en el hielo traicionero, nos encontrábamos con monumentos de otros a los que no les fue tan bien,  los “blancos”, o los anti bolcheviques (anti rojos). Éstos alguna vez defendieron en vano al último Zar y son la prueba que en Siberia como en muchas otras partes de Rusia no todos se enamoraron de Lenin y su discurso.

Centro de Irkutsk con la peculiar arquitectura cristiana en estas latitudes
Centro de Irkutsk y la peculiar arquitectura cristiana que reina por estas latitudes

Si pasan en invierno y quieren patinar en el gran río Angara, lo pueden hacer gratis. Hay que llevar tus propios patines o alquilarlos ahí. A nosotros nos invitaron nuestros anfitriones locales y por la cantidad de caídas, confirmé que soy tan bueno para los deportes de invierno como puedo ser para manejar el enorme rompe hielo que estaba estacionado a unos metros de la pista de patinaje natural. A pesar del dolor, hay que admitir que no todos los días se patina en un río congelado siberiano. Todavía me estoy sobando la espalda.

"Para la foto"
“Para la foto”

 

KRASNOYARSK

Parque Nacional Stolby
Parque Nacional Stolby

Nuestra segunda parada fue Krasnoyarsk, a la que se le sentenció su destino industrial por la mudanza masiva de fábricas hacia el este durante la técnica de tierra quemada usada por los rusos en contra de la Alemania nazi. Con su aburrido exceso de arquitectura comunista, más las chimeneas industriales, no se empuja mucho al turismo para que se acerque. Pero nosotros no habíamos bajado del transiberiano para callejear por la ciudad, sino conocer su joya natural más importante: el Parque Nacional Stolby.

Subir hasta allá arriba con nieve y hielo es bastante heavy, pero en algún momento se llega
Subir hasta allá arriba con nieve y hielo demanda, pero en algún momento se llega

Otra vez fuimos alojados usando couchsurfing. Fedor, gran seguidor de Borges y León Gieco, fue nuestro anfitrión y guía en la visita al parque “piedras grandes”, Stolby en español.
Son 20 minutos de colectivo urbano para llegar a la entrada, la cual es gratuita. El sendero larga de inmediato y se va elevando mientras la densidad del bosque te hace sentir en una escena invernal de algún cuento de hadas, o en otra realidad. Como el nombre lo dice, a Stolby se lo conoce por su paisaje rocoso, en especial en la cumbre y si llegan hasta arriba, la vista que ofrece de los bosques siberianos es impresionante.

Por una tormenta de nieve que se nos acercaba, tuvimos que bajar de emergencia deslizándonos sentados por los senderos congelados. Fue una manera rápida y graciosa de bajar, salvo por mi pantalón y sus agujeros.
Para que el alma vuelva al cuerpo después de semejante frío, es infaltable una buena porción de borsh, sopa típica rusa hecha con remolacha, cebolla y papa. Nuestros nuevos amigos nos invitaron a acompañarla con una dosis de un buen vodka siberiano, lo que logró una de las mejores noches en la Madre Rusia.

Casi dos horas bajando así. Volví parado en el colectivo
Casi dos horas bajando así. Volví parado en el colectivo

 

KAZÁN

Kazán
Kazán

Después del trayecto más largo con 3 días y 2 noches sin parar, llegamos a Kazán, capital de la República de Tartaristán en el lado europeo de Rusia, o sea al oeste de los Montes Urales. Estamos ubicados en las tierras donde alguna vez los tártaros, controlados por los mongoles de la Horda Dorada se castigaron duro y parejo con Iván el Terrible, dejando como resultado casi la aniquilación de la población tártara y su cultura. Hoy, Kazán florece una vez más en una fusión de religiones, culturas e idiomas.
La lengua tártara, con influencia de Medio Oriente se distingue enseguida entre las conversaciones diarias y hasta llega a ser mucho más hablado que el ruso en algunas partes. Mientras tanto, en un despliegue de color y diseño, las cúpulas puntiagudas de las mezquitas compiten con las más redondas y detalladas cúpulas ortodoxas, como en una carrera para pinchar el cielo.

El Kremlin blanco de Kazán.
El Kremlin blanco de Kazán

El centro histórico se basa principalmente en el Kremlin de Kazán, donde sus murallas blancas envuelven a la mezquita Kul Sharif, la torre Suyumbike y la Catedral de la Anunciación.
Al final de la caminata, otra vez nuestros nuevos anfitriones, nos invitaron a comer panqueques. Quizá no parezca tan importante ese comentario, pero aquí se lo toman enserio el hecho de celebrar el fin del invierno comiendo panqueques rellenos de cualquier cosa. Su forma circular simboliza el sol y su llegada tan ansiada por los que lo pudieron pasar, imaginen lo que era sobrevivir en el pasado a la temporada más fría del año por acá.

En el último día, nuestra anfitriona, Gala, nos llevó a probar esquí clásico. Equipamiento similar al esquí en bajada, pero con la diferencia que aquí es prácticamente todo el terreno horizontal. Puede parecer más fácil, pero tampoco tanto. Como pasó unos días antes cuando patiné sobre hielo, la historia de las caídas y la vergüenza se volvieron a repetir. De todos modos fue algo épico y que valió la pena probar.

Tengo que volver a nacer para los deportes de invierno
Tengo que volver a nacer para los deportes de invierno

 

SUZDAL

Suzdal
Suzdal

Suzdal no es una parada del transiberiano, sin embargo no puedo omitir uno de los mejores lugares que visitamos en Rusia. El tren pasa por la ciudad de Vladimir, a 30 km y sirve como puente conector con Suzdal.
A Suzdal se lo considera “pueblo museo” por la enorme cantidad de edificaciones construidos con la vieja arquitectura rusa. Es también parte del Anillo de Oro, conformado por las ciudades y pueblos que se localizan al noreste de Moscú y que poseen gran valor cultural y religioso para la nación.
Las construcciones cristiano ortodoxas son las estrellas en Suzdal, con un record particular en cuanto a su elevado número de iglesias en relación a sus habitantes. Se llegó a contar con cuarenta iglesias para cuatrocientas familias. Hay algunas de más de 800 años y otras construidas enteramente de madera y sin clavos. También están las de verano, y otras para el invierno. En algunas cuadras es posible que haya más de iglesias que casas, imaginen.

De alguna manera inusual, Suzdal sobrevivió a la mano áspera del comunismo y la destrucción de edificios religiosos y culturales. Hoy, el pueblo entero es considerado reserva natural por su flora y fauna, y Patrimonio de la Humanidad por su importancia cultural. O sea, no lo toca nadie.

Suzdal y surtido de iglesias
Suzdal y su surtido de iglesias

Las casitas de madera pintadas con colores vivos y con sus frentes tallados de manera detallada e independiente del vecino, hacen casi imposible no sacarle foto a cada una. Los vecindarios y sus callecitas vacías fuera de la zona central, valen tanto la pena como sus iglesias y el Kremlin.
Caminar por las calles nevadas de Suzdal, con trineos tirados por caballos, su arquitectura, sus cúpulas de madera, su gente y su paz, fueron un viaje en el tiempo varios siglos atrás, consolidando este destino tan pequeño como una de las joyas de mi travesía rusa.

Uno de nuestros vecinos

MOSCÚ

Destino final del Transiberiano
Moscú, comienzo y final del Transiberiano

Y por último, ella, la gran, la capital de la bestial Rusia y última parada del eterno viaje transiberiano.
Cuando se piensa en Moscú, lo primero (y probablemente lo único) que se nos viene a la cabeza es la Plaza Roja con la Catedral de San Basilio. Pero acá les cuento de algunas otras cosas que se puede hacer en la capi.

El día que salimos a pasear justo era el día “del hombre ruso” o “del soldado ruso”. Mientras algunos festejaban el feriado, otros protestaban. Habíamos llegado a Moscú en plenas manifestaciones ucranianas en contra de la ocupación rusa de Crimea (febrero del 2015). El fuerte despliegue militar en las calles me hacía viajar en el tiempo a la época de la guerra fría o lo que mamé en la escuela. Camiones blindados con el Kremlin de fondo eran una postal bélica perfecta para recordar el pasado.

Si todos los Kremlin e iglesias que vieron hasta ahora no los dejó satisfechos, entonces tienen que visitar el mayor de estas fortalezas y su conjunto de iglesias ortodoxas con cúpulas aún más decoradas que lo presenciado y con sus frescos bíblicos en sus fachadas, marca registrada de este cristianismo. Pueden entrar pagando, o pueden sacar unas buenas fotos desde el otro lado de las murallas, gratis.

El Kremlin mayor
El Kremlin mayor

Una de las cosas que más me hizo delirar fue el subte o metro de Moscú. Las escaleras mecánicas demoran casi 4 minutos en llevarte abajo, no al centro de la tierra, sino a las estaciones que alguna vez sirvieron de búnkeres antiaéreos y que hoy parecen salas de museos. Cada una tiene su propia identidad, algunas veneran épocas soviéticas, a sus fuerzas armadas, a sus héroes deportistas y otras son simplemente obras de arte de la arquitectura que observan estáticas el paso desenfrenado de trenes y pasajeros. Con un solo ticket de unos 50 Rublos (menos de 1 USD) se puede pasear por todas las estaciones y por el tiempo que se desee. Recomiendo llevar comida y bebida porque pueden llegar a pasar todo el día allá abajo.
La línea marrón o del anillo es la que tiene mayor acumulación de estas estaciones decoradas, pero las otras también valen la pena.

Cada estación merece una visita dedicada
Cada estación merece una visita dedicada
En el medio de la hora pico moscovita
En el medio de la hora pico moscovita

El museo aeroespacial ruso es otra que vale la pena y con una entrada accesible. Van a poder conocer los detalles del Sputnik, la trágica carrera espacial de la perra Laica, Juri Gagarin y varias cosas más.
La tumba de Lenin es otro imán para el tipo de turismo que le gusta ver cuerpos embalsamados. Estaba cerrada para cuando nosotros pasamos, pero se la puede encontrar en plena Plaza Roja, en uno de los lados del Kremlin.
Y si quieren ver el lugar donde se puede presenciar cómo el capitalismo venció al comunismo en el mismísimo corazón del ejército rojo, entonces pueden visitar (o mirar de lejos) al símbolo más evidente de esta victoria: el primer McDonald que abrió en Rusia después de la caída de la URSS.

Museo aéreoespacial ruso
Fachada comunista del museo aeroespacial ruso

Sé que me quedé corto con un montón de museos y atracciones, pero nuestro bajo presupuesto y poco tiempo nos limitó un poco.
De todos modos, para reforzar la info acá les dejo algunos consejos para el Transiberiano:

-Si entran a Rusia desde Mongolia, recomiendo cambiar todos sus tugrik mongoles a rublos rusos antes de cruzar porque es casi imposible hacerlo del otro lado.
-La 3ra clase del transiberiano se llama platzkartny, es la más barata e incluye sábana, almohada, frazada y máquina para el agua caliente gratis, debe parecerse a la 1era clase de India. Sus camarotes son abiertos, pero si viajan en invierno (temporada baja) es probable que tengan el vagón casi vacío para ustedes, aunque siempre hay momentos para socializar (sin muchas sonrisas) con los escasos siberianos que se suben.
-Llevar buenos suministros de comida antes de un viaje largo porque los precios en el tren duelen como cachetazo de cosaco.
-A la hora de comprar el pasaje en la estación, es buena idea llevar escrito en alfabeto cirílico lo que desean. No mucha gente habla inglés y menos en la profundidad de Siberia.

¡Gracias por pasar y espero que lo hayan disfrutado!

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