Liberland, el país más nuevo del mundo (quizás)

Liberland, el país más nuevo del mundo (quizás)

“Vive y deja vivir”, dice el slogan de Liberland, el país más nuevo del mundo y añorada salvación de muchos que se han cansado de las constituciones tradicionales. De todos modos, dicha creación todavía no está finalizada y a este pedacito de tierra le falta un rato para dejar de gatear y empezar a caminar.
La historia de este territorio de 7 kilómetros cuadrados ubicado a orillas del río Danubio, o sea la frontera natural entre Serbia y Croacia, dos países que alguna vez fueron hermanos, luego enemigos, y que hoy vuelven lentamente a estrecharse las manos, se remonta al año 2015. El checo, Vit Jedlicka, descubrió en Wikipedia (si, así comenzó todo aunque usted no lo crea) que dicho terreno no pertenecía a ninguno de sus dos vecinos y que ni siquiera era reclamado luego de la fragmentación de Yugoslavia. Así, basándose en el mismo concepto que alguna vez usaron los conquistadores siglos atrás, terra nullius o tierra de nadie, y hasta con el mismo estilo, surcó las olas del Danubio en busca de nuevas tierras prometidas y sin dueño. Al cabo de unos minutos y antes que la policía croata se percate de lo que sucedía, se auto proclamó a lo medieval, presidente de la República Libre de Liberland.

Como todavía no aparece en Google Maps, acá van las coordenadas: 45° 46′ N, 18° 52′ E
Como todavía no aparece en Google Maps, acá van las coordenadas: 45° 46′ N, 18° 52′ E

Mientras que para algunos es una utopía, una idea vaga, o hasta un chiste, para otros simboliza una apuesta que se lleva hasta la última ficha, en especial para su presidente, quien no para de remar desde hace dos años en la creación de algo que prometen no tener vuelta atrás. Hoy tiene más de medio millón de seguidores alrededor del todo el mundo, representantes en más de 80 países, unas 500 “ciudadanías” otorgadas, y varios inversores interesados en apostar en una nación que por el momento no existe. El 99% de las actividades se realizan en otras naciones y lejos del perímetro de Liberland, lo que lo hace un bosque inhabitado, a orillas de río Danubio y con un refugio construido hace mucho por cazadores, como única edificación (simbólica).

La futura nación a la derecha del río Danubio.

LEVANTAR UN PAÍS POR ACÁ NO ES TAN FÁCIL COMO PARECE
A pesar de todo el envión con el que viene Liberland, los aires de libertad están un poco distantes todavía. En el check list liberlandés encontramos una constitución (en borrador), un gobierno, una moneda, y una población esparcida por el mundo que algún día quiere convertirse en permanente. Sacando estos puntos, todavía hay varios casilleros sin tildar. Lo principal es ser reconocido por las naciones soberanas del mundo, de las cuales ninguna levantó la mano todavía. Al mismo tiempo, el país que puede decidir la suerte inmediata de Liberland, es Croacia, quien por el momento es también el principal obstáculo de la tan añorada República Libre. A pesar que técnicamente dicho terreno no pertenece a los croatas, su gobierno no reconoce a la nueva nación y por ende, los arrestos continúan a cualquiera que cruce el río Danubio desde el lado serbio, o que entren por tierra desde Croacia. El tema es así básicamente: Croacia niega esta tierra y dice que pertenece a Serbia, mientras que este último tampoco quiere hacerse cargo, lo que automáticamente da lugar al concepto de “terra nullius”, o sea, el primero que la reclame se la queda, en este caso Liberland. “No es mi tierra, pero tampoco quiero que la ocupes”, sería el mensaje del gobierno croata.

Al mismo tiempo, soy testigo de una realidad un poco contradictoria. Por un lado se trata de crear lazos políticos con Croacia y el resto de las naciones soberanas del mundo en busca de apoyo y reconocimiento, pero por el otro, las provocaciones y confrontaciones de seguidores frente a la policía fronteriza croata, continúan. Es como patear en contra de todo avance diplomático, lo que desorienta un poco.

El cartel que indica el comienzo de la limitación de Liberland y que prohíbe estacionar. La poli croata siempre vigilándonos de cerca.
Uno de los carteles que indican los límites de Liberland y que prohíbe estacionar. La poli croata, siempre vigilandonos de cerca.

LA PARTICULARIDAD
Lo que promete esta nación y que la podría convertir en un oasis comparada al resto, no es sólo su cerveza y vino propio, sino varios puntos que suenan muy bien, o demasiado bien. Por empezar, se planea que el gobierno tenga una influencia mínima en la vida de sus ciudadanos, en una especie de anarquía pacífica. Los impuestos serían a voluntad, abonados de acuerdo al juicio de cada habitante… ¿ya están armando las valijas? Esperen porque hay más. El gobierno adoptaría la nueva modalidad llamada, cadena de bloque, para almacenar información gubernamental y para su cripto moneda, Merit. O sea, ésta será totalmente virtual, apuntando a reducir riesgos y al mismo tiempo, apoyada por otra más poderosa y conocida, Bitcoin.
Se planea diseñar esta nación-ciudad con algunas ideas de otras similares, como Mónaco, Hong Kong, Singapur, etc., pero con una conciencia ambiental mayor y con el uso de energías renovables y alternativas, aunque los diseños que vi hasta ahora son demasiado futurísticos para creer, pero ¿quién te dice?
Mientras tanto, la ley de drogas de Liberland autoriza el uso de cualquiera de ellas sin penalización, libertad sin libertinaje, dicen las malas lenguas.
En definitiva, éstas y muchas más ideas son increíbles y difíciles de creer al mismo tiempo, en especial en el mundo tan opuesto en el que vivimos, pero si todo esto llega a ser realidad, Liberland dará de qué hablar en los tiempos venideros como futuro micro paraíso.

Las embarcaciones liberlandesas, y una de la policía croata de fondo.
Dos embarcaciones liberlandesas y una de la policía croata de fondo.

MI EXPERIENCIA COMO LIBERLANDER
Por esas sincronizaciones “casuales” difíciles de explicar, terminé como voluntario en la nación más nueva del mundo. Había escuchado por primera vez de este plan dos años antes por un amigo, con el que aplicamos para la ciudadanía de manera online y tomándolo como el hecho más absurdo y cómico de la semana. Obviamente, no nos llegó ni una lapicera de Liberland y nunca pensé pasar ni cerca en mis viajes futuros. Las vueltas de la vida y mi senderismo errático se combinaron y terminé trabajando a cambio de comida y alojamiento en la “embajada” de Liberland en Serbia, como su único habitante. Si para ustedes esto es insólito, no se dan una idea como me siento yo. La embajada es simplemente una casa en el pueblo de Sombor, a 20kms del río Danubio y a 30 kms de Liberland. Ésta sirve como depósito, lugar de estadía para voluntarios y demás actividades sociales.

En casa, la embajada de Liberland en Serbia.
En casa, la embajada de Liberland en Serbia.

Soy más un comodín que ayuda acá y allá, nada para volverse loco. A veces puedo pintar o mantener los botes en orden, aunque mis principales “tareas”, si se puede decir, fue dar asistencia general antes y durante los festejos del segundo aniversario de la nación. No hablo serbio, no tengo contactos políticos, no tengo licencia para manejar lanchas (muy necesario) y hasta tengo vencida la de auto. La mayor parte del tiempo me encuentro en reuniones para el planeamiento y toma de decisiones del círculo más íntimo y más cercano geográficamente a Liberland. De alguna manera no tengo muy en claro cuánto es lo que realmente ayudo, pero por lo visto tampoco quieren que me vaya, así que me dejo llevar. Como dije, mis tareas no se comparan con los que verdaderamente hacen algo por la prometedora tierra de la que tanto se está empezando a hablar, pero podría decir que fui uno de los primeros que colaboró en su creación, otra historia para mis nietos.

En una entrevista junto a Vit, el presidente (Cortesía de Kandoo Films)
En una entrevista junto a Vit Jedlicka, presidente de Liberland. (Cortesía de Kandoo Films)

SEGUNDO ANIVERSARIO
El 13 de Abril del 2015 se creó Liberland al plantar bandera por primera vez y seguramente fue sin sospechar  que iba a causar semejante impacto en la gente y en los medios. Este tímido pero creciente éxito fue suficiente como para que dos años después, se celebre el 2do aniversario. No importa que no sea reconocido por el resto de los gobernantes del planeta y que la policía croata los tenga entre ojos, acá se festeja igual.
Con acordeones y violines de músicos locales, los invitados fueron recibidos a un almuerzo a metros del río Danubio (a 10kms de Liberland) con cerveza  nacional propia, vino local y aires festivos. Las personas que abonaron para ser parte de este día fuera de lo común se entremezclaban con el presidente y la comitiva política de Liberland, camarógrafos de algún documental, periodistas, inversores, expertos en negocios y política, y entre todos estos personajes de todo el mundo aparecía yo, un cordobés haciendo sociales y más perdido que perro en cancha de bochas.

¡Salú!
¡Salú!

También hubo entrega de ciudadanías envuelto con notas del himno nacional de Liberland sobre una de las plataformas flotantes, posibles prototipos de vivienda de los primeros asentamientos. Por último, se navegó río abajo hasta llegar frente a Liberland, en una breve visita sin bajarse de las lanchas y sin dejar de ser vigilados por la policía croata desde tierra y agua, esperando una dosis de acción al arrestar a algún provocador. Yo creo que a esta altura, mi cara debe estar en todo tipo de dispositivo fotográfico de estos muchachos. Sólo espero que me dejen cruzar la frontera cuando se acabe mi estadía serbia.

Entrega de ciudadanías con guitarreada incluída.
Entrega de ciudadanías con guitarreada incluída.

Y si quieren chusmear un poco más de info: www.liberland.org

¡Gracias!

6 thoughts on “Liberland, el país más nuevo del mundo (quizás)

  1. si algo muy muy loco le faltaba a tu vida, ya se realizó. Maravillosoooo, genial, felicitaciones y ojala sigan adelante con éxito!!!

    1. Totalmente de acuerdo, Estela. Todavía no caigo de las cosas que se me presentan.
      Gracias por pasar y espero que estés bien.
      Saludos.

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