La guía del camping urbano en Japón

La guía del camping urbano en Japón

Japón está tachado de la lista mochilera por la mayoría de los viajeros, ya sea por su distante ubicación geográfica, como por lo caro que puede llegar a ser. Sin embargo, siempre hay una forma de encontrarle la vuelta a las dificultades, inclusive viajar por la tierra del sol naciente con un presupuesto mínimo, inclusive menor de lo que puedan gastar en países más baratos. Si son viajeros con un muy bajo presupuesto y tienen un cocodrilo gigante en el bolsillo, como yo, entonces quizás esto les interese.
Como ya todos saben, los tres costos fijos para todo peregrino de la mochila son siempre la comida, transporte y alojamiento. En Japón, la alimentación puede llegar a ser el único de lo que nos podremos escapar muy lejos, mientras que la movilidad será pura y exclusivamente a dedo, o autostop, lo cual les cuento que se me hizo muy fácil todo el tiempo.
Pero acá, les voy a contar cómo hacer para olvidarse de pagar alojamiento o volverse loco armando redes de couchsurfing, porque para el mochilero con billetera flaca y sin carpa, un error de cálculos con anfitriones de couchsurfing u otro grupo similar, puede terminar en un derroche accidental, lamentable y doloroso de yenes.

Parque Umekoji, Kioto. Las vías del tren estaban cerca, pero se pudo descansar.
Parque Umekoji, Kioto. Las vías del tren estaban cerca, pero igual se pudo descansar.

Al principio puede haber una tonelada de dudas y hasta incomodidad por lo que se va a hacer, quizá incrementado de alguna manera por lo respetuosa y cordial que es la sociedad japonesa. Como si se estuviera haciendo algo clandestino y así rompiendo el honor y la confianza que tanto los identifica. Pero al final son solo pensamientos, ya que cada mañana que despertaba y pensaba lo que me estaba ahorrando en alojamiento al vivir semejante experiencia, más y más me convencía de esa nueva rutina que no sólo me ayudó a vivir con lo mínimo en uno de los países más caros del mundo, sino también lograr un plus de aventura, aprendizaje y una disolución de prejuicios al dormir al margen de la sociedad.

En un estacionamiento de Fukuoka. No hubo césped, y el piso estuvo un poco duro.
En un estacionamiento en las afueras de la ciudad de Fukuoka.

¿CUÁNDO IR?
Japón puede tener extremos en su termómetro, por eso es buena idea planear el momento del año en el que vayan a acampar. En invierno se pone bastante fresco y en verano la humedad es como un cachetazo en la oscuridad, mientras que la época de lluvias puede variar de acuerdo a donde estén.
Sin planear, como siempre, hice este viaje a mediados de octubre del 2014 desde Nagasaki hasta Osaka, y la temperatura otoñal todavía me permitió dormir cómodo en mi carpa mediocre, tan impermeable como un pullover y mi bolsa de dormir de verano que era casi lo mismo que taparse con una sábana. Lo impermeable ayuda mucho, en especial por lo que llueve en Japón, pero no es esencial si encuentran algún techo por ahí o si esquivan la época de lluvias.

Me tuve que esconder bajo el techo de una casa por la pesada lluvia que no paró.
Por la lluvia, me tuve que esconder de emergencia bajo el techo de esa casa. No lo recomiendo.

EQUIPAMIENTO
Carpa o hamaca paraguaya, bolsa de dormir y en lo posible, una colchoneta para acampar, eso es todo. Si la carpa es impermeable, mejor. Pero otra vez, todo depende de la época en la que vayan. En realidad, este tipo de campamento no se diferencia en nada del común y corriente, así que es exactamente el mismo equipo con la diferencia que acá hay que tratar de no ser registrado.

NO HACE FALTA ANDAR CON TODO ENCIMA
Quizá una de las partes que más hace dudar en hacer camping urbano es el hecho de tener que andar cargando las mochilas y el equipo para acampar todo el santo día. En mi caso, durante la mañana iba al hostel más cercano al punto de acampe y les preguntaba si les podía dejar la mochila grande un rato… o quizás dos ratos. Hoteles pueden funcionar también. Otra opción es buscar algún casillero o locker, los que se pueden encontrar en algunas entradas del metro, o en estaciones de tren y/o bus. De última, también se pueden esconder entre los arbustos de algún parque o donde a su juicio, les parezca seguro y que no moleste a nadie. Todas esas alternativas me funcionaron en la mayoría de las veces sin muchos sobresaltos.

La primera noche en el país, en la ciudad de Fukuoka tuve mi primera sorpresita nipona. Dejé la mochila grande en una zona residencial en el rincón más oscuro que pude encontrar, y pensando que estaba bien escondida me fui a comer algo por ahí sólo con la mochila chica. Cuando volví, mi gorda ya no estaba más. Alguien me la había secuestrado y yo no podía creer que algo así me pase en la primera noche en uno de los países más seguros del mundo.
Tuve que tocar todos los timbres del edificio más cercano y encontrar quien lo hizo, rogando que entienda algo de inglés o que sepa leer mi desesperación y mis señas. Al rato apareció el responsable, el mismo que denunció a mi compañera de aventuras a la policía como un objeto sospechoso, y quien al final fue el que me llevó en su auto, mientras charlábamos de la vida, hasta la estación de la ley. Al entrar me encontré con algunos uniformados mirándome con ingenuidad y sorpresa, mientras otros hurgaban mis pertenencias como si esperaran encontrar un lanza misiles. Obviamente, en mi declaración evité nombrar mis intenciones de hacer urban camping y les dije que sólo había dejado la mochila unos minutos para poder ir a comer más liviano en búsqueda de algún hostal.
De todos modos, en el futuro tuve que volver a esconderla, pero claramente aprendiendo de mis errores. El contacto policial no se repitió.

¿DÓNDE?
La idea de este tipo de campamento es tratar de no ser visto, aunque lo primordial es no molestar. Por eso creo que hacerlo en parques o plazas son los mejores lugares, siempre que no se bloquee ninguna senda o punto de circulación. Puede ser atrás de algunos arbustos y donde la iluminación pública no los exhiba como atracción nocturna para algunos curiosos. A falta de parques, los estacionamientos sin actividad pueden ser otra alternativa. Al mismo tiempo, recomiendo tratar de no acampar cerca de las vías del tren y menos en pleno centro si quieren descansar en paz.
Si se alejan un poco de lo urbano, las zonas rurales son el paraíso para el camping salvaje o invisible, como algunos también le llaman.
Los castillos son el corazón de parques inmensos en todo el país por los que son invitaciones imposibles de ignorar.
Pensé en agregar una lista de los lugares donde acampé, pero creo que eso limitaría la experiencia personal y hasta puede condicionar su propio juicio. Al principio cuesta encontrar el lugar correcto y se puede estar dando vueltas por horas, pero es sólo cuestión de animarse. Después de varias acampadas se van a cuenta lo fácil que termina siendo y lo inadvertido que van a pasar a ser.

Un día amanecí sin saberlo con esto en frente. Césped hermoso. Castillo Kokura, Kitakyushu.
Un día amanecí, sin saberlo, con esto en frente y con el césped que parecía un colchón anatómico. Castillo Kokura, Kitakyushu.

LA RUTINA
Al llegar a destino, lo primero que hace falta es un mapa, el que se consigue en la estación de tren, bus o algún hostal. Ubicar parques (con baños públicos en lo posible), hostales, y restaurantes o supermercados baratos. Yo no tenía teléfono “inteligente” en ese momento, pero uno con mapa va también muy bien para orientarse.
Preguntar en los hostales si se puede dejar la mochila grande con todo lo que no van a usar durante el resto de la jornada, o como dije antes, los casilleros públicos pueden ser otra opción. Con menos peso en los hombros ya pueden salir a explorar la ciudad; siendo un visitante más con cámara en mano y al mismo tiempo buscar el punto de acampe nocturno. Inspeccionar parques o plazas que no tengan tanto flujo de gente y con espacios tranquilos como dos requisitos fundamentales. Una vez que ya tengamos el lugar decidido, solo queda disfrutar del resto del día, visitar atracciones o directamente esperar a que caiga la noche.
Luego de una cena no tan violenta para su bolsillo en algún restaurante o visitando algún kombini (mini supermercado), pueden pasar a buscar su equipaje y dirigirse al punto donde van a pernoctar. Creo que es mejor armar la carpa cuando la noche esté plena y su oscuridad los envuelva de posibles testigos.
Al otro día, pegar el salto antes que salga el sol, en lo posible, aunque es probable que ya haya alguien barriendo las hojas, haciendo alguna actividad física o paseando al perro cerca de uno. Si son vistos, no evitar el contacto y saludar con un buen ohaio gosaimazu! (buen día). El respeto por sobre todo lo demás, y más en Japón.
Si se quedan una noche más en la misma ciudad, tratar de acampar en otra parte, y más aún si fueron vistos. Y nunca está de más decir que no quede ningún desecho donde se estuvo.

Amanecer frente a la isla Miyajima, cerca de Hiroshima.
Amanecer frente a la isla Miyajima, cerca de Hiroshima.

UNA LEVE ACLARACIÓN
Japón es uno de los países más seguros del mundo, por lo que es casi imposible que corran peligro cuando se acampa. De alguna manera y aunque parezca raro, los japoneses están acostumbrados a ver gente durmiendo en lugares públicos; como en la estación de tren, asientos de plazas y hasta ver carpas en parques, pertenecientes al ínfimo número de la población que vive en las calles. Por lo tanto, me parece que lo peor que puede llegar a pasar es que se acerquen algunos curiosos y le saquen fotos a nuestro iglú, como me pasó una noche.
El camping urbano en Japón es ilegal supuestamente, aunque nunca escuché de otros viajeros a los que se los haya multado por hacerlo. Ahora, yo creo que mientras se tenga en mente el respeto por los locales, entonces creo que vale la pena intentarlo.
Nunca tuve contacto con la policía mientras acampaba, aunque me enteré de historias de otros mochileros en donde los uniformados esperaron acercarse recién cuando los visitantes despertaron y empezaron a desarmar su carpa. De la manera más cordial que puedan imaginar, les dijeron que no estaba permitido hacerlo en ese lugar, casi hasta pidiendo disculpas. En otro hecho, los policías ayudaron a los visitantes a encontrar un buen punto de acampe. Los nipones son extremadamente respetuosos, pero no por eso hay que abusar y recordar que el camping urbano en Japón es posible únicamente por la tolerancia de sus habitantes.
El factor “extranjero” es otra a nuestro favor ya que los locales probablemente van a reaccionar de manera más flexible o tolerante. De todos modos, es importante pensar que se está haciendo algo que está al borde de lo socialmente bien visto, por lo que creo que es mejor ser visto (si es que los ven) como un visitante respetuoso, en lugar de alguien al que no le importa nada y menos por las consecuencias que pueden venir después. Es como cuando se hace dedo, no solamente es dejar una buena impresión de uno mismo, sino también entender que aquel impacto positivo es el que ayudará al próximo de nosotros acampando, o con el pulgar al viento. Es allanarle el sendero al compañero de rubro que viene atrás, y reforzar un ambiente agradable y de confianza entre el local y el viajero.

HIGIENE Y MÁS
A falta de una tan deseada ducha, los baños públicos pueden ayudar con una simple pero efectiva higiene corporal, suficiente como para no incomodar ni despeinar al conductor de turno cuando entren en su auto mientras hacen autostop. Los baños para discapacitados son los únicos que yo usé, tanto por el espacio como por la privacidad. Una vez terminado el trámite, hay que dejar la instalación como si nunca hubieran estado ahí.
Las termas, llamadas onsen, son otra opción. En algunas partes están casi regaladas en precio y donde pueden relajar un rato, seguido por una ducha caliente que los va a hacer salir levitando.
Alternar cada tanto con algún anfitrión de couchsurfing viene bien para bañarse, lavar ropa y seguramente un buen plato de comida.
Para usar internet y cargar sus dispositivos, cámaras, etc., pueden ir a cualquier café. En mi caso, elegía los Starbucks por su comodidad sin que haya meseros que quieren que ordenes algo (si es que no se quiere gastar) y poder quedarse todo el tiempo necesario. La conexión de Wi-Fi es buena, sin contraseña y hay enchufes por todas partes. No hay que entrar vestido de etiqueta ni perfumado, pero tampoco tirarse al abandono y con los mil olores del apocalipsis. Mientras más disimulado se sea y menos se incomode al resto, más beneficios conseguiremos.

Baño de vapor para las piernas en una las termas gratuitas de la ciudad de Beppu.
Baño de vapor para las piernas en una las termas gratuitas de la ciudad de Beppu.

Espero que mi breve experiencia les haya sido útil a todos aquellos que planean hacer lo mismo en Japón o en cualquier otra parte del mundo. También espero haberlos ayudado en desmitificar el hecho de que hace falta viajar con mucho dinero para destinos como éste. Es más, en una comparación con India en el mismo año, me di cuenta que en la primera semana en tierras japonesas gasté mucho menos que en el mismo lapso de tiempo en el subcontinente, uno de los destinos más baratos del mundo. Obviamente, hacer camping urbano en India es mucho más desafiante e intenso que en Japón, pero creo que de alguna manera vale la pena esta comparación para darnos cuenta las oportunidades que existen, y que todo lo que uno se plantea se termina logrando. El camping urbano es posible en cualquier parte del mundo, sólo es animarse a derribar prejuicios e inseguridades que nos hacen perder el tiempo.

Gracias y espero que ahora consideren a Japón como posible destino en su nueva lista de aventuras futuras.

Saliendo a dedo de Hiroshima.
Saliendo a dedo de Hiroshima.

4 thoughts on “La guía del camping urbano en Japón

  1. Muy buenos tus consejos!!! Pero lo que me queda claro es que el camping urbano no está permitido!!! No se si me animaría por más que haya leído todas tus aclaraciones. Preferiría ir a la periferia y viajar a la ciudad.
    Admiro tú coraje y ganas!!!
    A seguir descubriendo el planeta!

    1. Hola Roxana, gracias por pasar y escribir! Si, al principio no es fácil, pero después se le va agarrando la mano.
      Gracias por la buena onda.
      Saludos!

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