Ser voluntario en festivales daneses

Ser voluntario en festivales daneses

Aterrizamos con Arianne en Marzo del 2015 en Copenhague con intenciones de trabajar y descansar luego de varios meses de viaje intenso por Asia. Y para no perder la costumbre, salimos del aeropuerto a dedo camino a nuestro primer anfitrión de varios, en una gran red de Couchsurfing que se estiró por casi un mes en la capital danesa.

Los primeros pasos en territorio danés.
Los primeros pasos en territorio danés. Valby es un barrio.

Mientras nos acomodamos en el auto de una mujer que acaba de dejar a alguien en el aeropuerto, nos comenta que una buena forma de disfrutar de Dinamarca en verano es participar de los diferentes festivales que envuelven al país. La verdad que nunca habíamos considerado el hecho de voluntariar, sino buscar donde vivir y hacer plata. Pero como somos algo flexibles, con Ari lo consideramos como una oportunidad de conocer gente, relacionarnos, aprender  la cultura local, experimentar tareas de un festival, ayudar y disfrutar de un buen show gratis. “Roskilde Festival”, nos dice con acento danés a fondo. Pero como le devolvimos una mueca de ignorancia, lo tuvo que repetir como 3 veces hasta que lo escribió. La fonética del danés es durísima en especial cuando se compara con el español.
Esa fue la primera pista que alguien nos dio. Lo primero que hicimos tan pronto tuvimos alcance al wi-fi fue meternos en las compus y empezar a revolear solicitudes a todo tipo de estos eventos de esta lista para hacer lo que sea que necesiten. 
De todos a los que les tiramos, sólo me contactaron del Distortion, Roskilde y del Copenhagen Jazz Festival. Pero las opciones sobran y hay para todos los gustos, y no sólo en Copenhague, también en Jutlandia y Fyn.

DISTORTION FESTIVAL  UNA CELEBRACIÓN DE LA VIDA NOCTURNA DE COPENHAGUE –
“Una semana de música y caos orquestado”, dice su slogan.
Se trata de dos días de fiesta callejera con la mitad de la ciudad bloqueada para este fin. Escenarios con DJs, bandas en vivo, bares en el medio de avenidas y mucha música electrónica en sus más variados estilos. Es descontrol puro en la capital danesa y mejor no olvidarte tu auto estacionado en una de esas zonas, porque no lo vas a reconocer. La fiestita cuenta con un alto nivel de logística y se mueve prácticamente con voluntarios. Es uno de los eventos callejeros más grande del mundo y con gran calidad. Estamos en Dinamarca y acá no se dejan cabos sueltos, inclusive en el desorden que pueda parecer en Distortion. Cuenta hasta con una aplicación para celular para localizar por GPS cada escenario, su artista, puntos de venta de bebidas, actividades, juegos, calles liberadas para la salida y entrada de ambulancias, etc.
Yo había aplicado para estar en alguno de los bares, pero en la entrevista me dijeron que querían que fuera uno de los cuatro jefes del equipo de tráfico.  Los otros tres eran: un alemán, un danés y un noruego. Les dije que había un error: hacía un mes que había llegado a Copenhague, no conocía la ciudad y no paraba una pelota del idioma. Ellos insistieron, y yo… acepté.

No es una protesta, es una de las fiestas callejeras de música electrónica más grande del mundo.

Mi tarea era dirigir uno de los cuatro grupos para ir bloqueando partes de la ciudad. Los dos barrios que se aíslan son Nørrebro y Vesterbro y se hacen por separado. Un día se separa uno y cuando el festival larga ahí, entonces se va cerrando lentamente el otro para no crear caos vehicular. Al finalizar, el primero se limpia y se abre al tránsito para dar lugar a la explosión en el otro vecindario.
Lo importante de ser voluntario es que no hay presión de ningún tipo y eso crea menos tensión a la hora de hacer algo que nunca en tu vida pensaste hacer.
En el primer día elegí mi propia cuadrilla de 4 voluntarios, o también llamados “Street captains” como para subirles la moral, junto al conductor que me salvó las papas por su conocimiento de la ciudad. La tarea al comienzo era poner carteles de no estacionar sobre bases que pesaban una locura.

Armando carteles en "la base".
Armando carteles en “la base”.

Esto se hacía para ir avisando a los conductores que el festival se acercaba y que se busquen otro lugar donde dejar el auto en días festivos. El que no lo saque, corre el riesgo a que se lo revienten. También teníamos que tomar datos de patentes de vehículos que no eran sacados por sus dueños y pasársela a la policía para que estén al tanto de la situación.
Mientras tanto era buscar carteles, ponerlos, buscar más y volver. Cada vez que visitábamos el “cuartel general” había una cerveza Carlsberg helada esperando, motivación danesa. En la cabina del camión iba con un mapa de la ciudad buscando los mejores lugares para entrar y tratando de adaptarme a la geografía de la ciudad. Por suerte me gusta mucho leer estos gráficos y creo que puedo decir que tengo buena orientación.

Los carteles y sus bases ya cargados en el camión de repartos.
Los carteles y sus bases ya cargados en el camión de repartos.

Luego de dejar los carteles y controlar con los otros grupos que también hayan hecho su parte, se sigue al próximo paso: comenzar a cerrar las arterias principales de esos barrios. Se descargan las barreras y se va dejando un voluntario por punto de cierre con la instrucción que sólo deje salir autos. Nos comimos varios insultos, pero la gran mayoría de los daneses fueron muy respetuosos y tomaron el desvío con suma paz interior. En Argentina la historia hubiera sido diferente, creo.
A la hora justa, previamente fijada desde “la base”, se cierran todos los puntos al mismo tiempo y damos lugar a los inmensos camiones que entran con escenarios y grúas encima. La policía trabaja con nosotros y nos asiste en los cierres. Era como estar en una película y siendo uno de los tantos protagonista en una gran operación multitudinaria y a cuenta regresiva.
Al final salió todo genial y por haber sido voluntario y además líder de equipo, me dieron una pulsera para libre acceso a la gran fiesta al final del festival (Distortion Ø) y con bebida incluida hasta cierta hora.
Excelente experiencia.

Pulseras para libre acceso, vouchers para bebida y comida, gorrita y remera. Me fui hecho.
Pulseras para libre acceso, vouchers para bebida y comida, gorrita y remera. Me fui hecho.

Para chusmear su sitio: cphdistortion.dk


ROSKILDE FESTIVAL

Es uno de los festivales musicales más grande de Europa y el mayor en el norte del continente. Es una semana de rock, hip hop, punk, metal, electrónica, etc. Empezó como un proyecto en los ´70 y ahora tiene una concurrencia de cientos de miles de personas cada año.
Al principio contactamos al festival directamente, pero como no hubo respuestas nos ofrecimos como voluntarios de la pizzería en la que yo hacía rato estaba trabajando. Esa es otra opción para trabajar en Roskilde, aplicar con algún tercero, como restaurantes, bares, o empresas contratadas por el festival. Hay gente que está en el armado de los escenarios, logística, seguridad, limpieza, etc.

La gente va llegando al baile.
La gente va llegando al baile.

Dos días antes que explote esta bomba y largue semejante jolgorio, fuimos con mi gran compañera Arianne a ver un poco del pre festival en bicicleta y con todo el equipo para acampar. Llegar unos días antes nos vino bien para elegir un buen lugar para la carpa y nuestro nuevo hogar por una semana.

Arianne terminando con la carpa. Tratar de buscar un lugar lo más lejos de los escenarios y los ruidos.
Arianne terminando con la carpa. Tratar de buscar un lugar lo más lejos de los escenarios y los ruidos viene bien.

Los voluntarios tienen su propio camping y este se ubica a una buena distancia del escenario central y todo el descontrol de ruidos que genera. A la noche hay que descansar para poder trabajar dignamente, sino, no servís para nada. Si no quieren pagar este camping o les parece aburrido, entonces tienen la opción de ir al general: puro descontrol y con la marca registrada que seguro alguien te va a orinar la carpa en algún punto. Es gratis.

No es un campo de refugiados, sólo el camping general en el primer día.
No es un campo de refugiados, sólo uno de los camping general en el primer día.

Una vez que te controlan las pulseras ya estás adentro. Visitamos los centros de voluntarios y le entramos al café y a las galletitas como si viniéramos de la guerra. Parecíamos sabuesos de la palabra “gratis”. Participamos de juegos con tickets para bebidas como recompensa y nos volvimos expertos en ganarlos. Teníamos tantos que al final los regalamos. También hicimos yoga gratis todas las mañanas y se nos escapó entre los dedos que nos hagan masajes. Todo está hecho para el voluntario y te miman bastante bien.

Uno de los centros de voluntarios, un amor.
Uno de los centros de voluntarios, un amor.

El festival se convierte en una mini ciudad. Cuenta con 8 escenarios con el naranja como el mayor. Tiene una fuerza laboral de 20.000 voluntarios, posee su propia estación de tren temporal, buses gratuitos que van de una punta a la otra, aplicación para celulares con información de los artistas y sus escenarios, mapas, novedades, etc. Hasta tienen su propio periódico, aunque sólo está impreso en idioma danés.

Para que caminar borrachísimo, si tenés un bus que te lleva a tu carpa.
Para qué caminar borrachísimo, si tenés un bus que te lleva a tu casa…perdón, a tu carpa.

 

Cuando un festival tiene calles y con nombres.
Cuando un festival tiene calles con nombres.

La semana más soleada de todo el verano danés fue en la época de este festival, aunque es famoso por las lluvias torrenciales que lo sacude cada año.
El día de trabajar llegó. Nuestra tarea consistió en hacer pizzas a mil kilómetros por hora mientras las hordas hambrientas vikingas esperan detrás de una tabla que sufre la inclemencia de estos zombis resaqueados.

A amasar y laburar como enano. No dábamos abasto ni con ese horno de tres niveles.
A amasar y laburar como enano. No dábamos abasto ni con ese horno de tres niveles. Y qué camisita que pegué.

En esos días nos dimos cuenta del poder del alcohol en Dinamarca. Durante un día normal en la ciudad, todo es orden, respeto y silencio. Pero cuando ingieren un poco de más, se les vuela toda la diplomacia a la merde. Creo que la diferencia con mi país, es que en Argentina hay descontrol todo el tiempo, con o sin alcohol. No nos hace falta emborracharnos como estos nórdicos.

¿Suficiente para dos personas?
¿Suficiente para dos personas?

 

Después de tomar toda la cerveza que pudiste, le regalas tu orina a los granjeros como fertilizante para comenzar el ciclo de la cerveza una vez más.
Después de tomar toda lo que pudiste, le regalas tu orina a los granjeros como fertilizante para comenzar el ciclo de la cerveza una vez más.

Trabajamos tres días en turnos de 6 horas cada uno. El resto del tiempo era ver música en vivo de titanes como Paul McCartney, Florence and the Machine, Muse, Mastodon, etc. Con cajas de pizza gratis y la mochila llena de latas de cerveza íbamos de acá para allá. Un poco de música latina, hip hop, al rato cruzarse al de Heavy Metal, chusmear qué pasa en el escenario central, descansar, dormir una siestita por ahí, volver a ver más movida, y así se pasó una semana festivalera.

A viajar un rato en el escenario de música experimental, psicodélica y trance.
A viajar un rato en el escenario de música experimental, psicodélica y trance.

 

El escenario de las nuevas promesas y de los que quieren llegar a la punta de la pirámide.
El escenario de las nuevas promesas y de los que quieren llegar a la punta de la pirámide del éxito.

 

Mastodon tocando en "Arena".
Mastodon tocando en “Arena”.

 

Atardecer en esta monstruosa "peña" escandinava.
Atardecer en esta monstruosa “peña” escandinava.

 

El mion-ca estéreo que se mueve por todos los campamentos. Como para que no falte música, ¿vió?
El mion-ca estéreo que se mueve por todos los campamentos. Como para que no falte música, ¿vió?

 

Uno de los "estacionamientos" de bicicletas. Atrás, carpas que el festival alquila.
Uno de los “estacionamientos” de bicicletas. Atrás, carpas que el festival alquila.

 

"Naranja", el escenario principal durante el día.
“Naranja”, el escenario principal durante el día.

 

De noche y viendo a Paul.
De noche y viendo a Paul.

 

Música, comida y bebida gratis. Esto fue un gol de mitad de cancha.
Música, comida y bebida gratis. Esto fue un gol de mitad de cancha.

Visitá su sitio: www.roskilde-festival.com

COPENHAGEN JAZZ FESTIVAL
Otra gran fiesta en la capital de Dinamarca y como el nombre lo acusa, se trata de la música proveniente de Nueva Orleans. Cuenta con unos cien escenarios repartidos por toda la ciudad y con más de mil conciertos durante esa semana de puro ritmo.
El último de los tres festivales y el más tranquilo para nosotros. Comparado a los otros dos monstruos, este fue bastante suave. Sólo trabajamos un día atendiendo el backstage del músico, Bill Frisell.

Bill y compañía en un concierto íntimo frente al canal de la ciudad.
Bill y compañía en un concierto íntimo frente al canal de la ciudad.

Comimos gratis y nos regalaron cerveza Tuborg como para dos semanas. Otro éxito indiscutible de nuestro pasar.
Admito que no soy un gran seguidor del jazz y sólo lo escucho cuando me levanto por la mañana, y de lo poco que vi, lo que más me gustó fue la marcha fúnebre.

La marcha fúnebre del jazz atravesando Copenhague y rumbo al cementerio.
La marcha fúnebre del jazz atravesando Copenhague y rumbo al cementerio.

Tuve la oportunidad de ver shows gratis, pero después de tanta intensidad con Roskilde y Distortion, más el trabajo, preferí tomarlo con soda, mejor dicho, tomarme una cervecita.

El botín de cerveza Tuborg que me pude llevar a casa uno de los tantos días.
El botín de cerveza Tuborg que me pude llevar a casa uno de los tantos días.

 

Esa fue una de nuestras increíbles experiencias de nuestro paso por Dinamarca. Espero que les haya gustado y ya voy a ir subiendo otras aventuras danesas mientras pueda.
Gracias.

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