En la pantalla chica japonesa

En la pantalla chica japonesa

El viajar te hace vivir algunas cosas que en tu país nunca te pasaron, y probablemente nunca te pasarán. Y aunque te suceda, no será lo mismo.
Un día andaba caminando por las calles del pueblo típico y muy turístico japonés, Kurashiki, con total tranquilidad y como un turista más. Había llegado unas dos horas antes a dedo desde la hermosa y tristemente célebre, Hiroshima. A mi mochila grande ya la había dejado en un hostal para poder moverme liviano y hasta tenía marcado dónde iba a acampar esa noche. Y si, el costo de alojamiento y transporte en Japón (como en otros destinos primer mundistas) es un cachetazo a mi economía, por eso decidí moverme a dedo y hacer camping urbano en territorio del sol naciente.

EL ENCUENTRO
Entonces sigo caminando, sacando fotos a los techos de teja nipones que me fascinan, algunos personajes disfrazados a lo tradicional como mujeres tipo geishas y hombres con atuendos que lo hacen a uno volver a la época del shogunado, mientras pasan autos híbridos y silenciosos de última generación por esas calles angostas y empedradas. El Japón de hoy es un deleite entre lo clásico y futurista que no se despeina.
Mientras me paro en la curvatura más alta de un pequeño puente para tener una buena vista de los alrededores, veo pasar los peces coi o carpas de colores por abajo.
Escucho un tímido “excuse me” de atrás. Me doy vuelta y me encuentro con un micrófono y una cámara apuntándome a quema ropa. Se presentan de TV Tokyo (o eso es lo que creo que entendí) y me piden permiso para hacerme una seguidilla de preguntas con la típica y extrema cordialidad japonesa:

-¿Nacionalidad?

-¿Por qué viniste a Japón?

-¿A dónde te diriges?

-¿Qué tipo de movilidad utilizas?

Las preguntas son hechas por el director en japonés, quien tiene el micrófono, y reproducidas al inglés por la traductora. Gracias a la edición pareciera que la tengo re clara entendiendo su idioma, pero no, y agrego que mis respuestas y oraciones en inglés son desordenadas como consecuencia de la sorpresa de la entrevista y tratando que no se me escapé algo que no está bueno decir al aire, como mi camping clandestino.
Cuando les digo que me muevo a dedo se siente un “ohhhh” de sorpresa, marca registrada de los japoneses. Inmediatamente preguntan si me pueden seguir por dos días filmando todo lo que hago.
No llego a terminar de tirar un natural “of course” (pero con un remolino de dudas de lo que se puede venir), que el director se me arroja con un furtivo y atípico abrazo. Su agradecimiento era consecuencia de haber rebotado previamente con más de 30 extranjeros entrevistados. Y sin material no podrían volver a los estudios en Tokio. Se puede decir que me gusta facilitar la vida laboral de las personas.

Mi primer abrazo japonés después de dos semanas.
Abrazo japonés de agradecimiento en cámara.

A BLANQUEAR EL ALOJAMIENTO
Soy seguido por el director, la traductora y el camarógrafo, respondiendo las preguntas que me hacen mientras que no dejo de pensar cuando les voy a largar la bomba que duermo en carpa, y sabiendo que será difícil de digerir de su parte. Un extranjero acampando en parques no está bueno que salga en la pantalla chica, supuse, y sobre que a mí me gusta operar por debajo del radar y sin llamar la atención, con esto sería ir a espiar moviendo las ramas.

A penas apagaron la cámara para relajar, tomé valor y les conté sobre mi sistema de alojamiento casero.
Otra vez hubo un “ohhh”, pero ahora era mezcla de sorpresa, desilusión, y como si hubiera dicho una mala palabra, tal como pensé que iban a reaccionar.
Ahora eran caras de preocupación como si toda la operación estuviera en riesgo de quebrarse, y yo sentadito mirando a uno y a otro, esperando que alguno me tire una idea de lo que está pasando en inglés.
Resuelven pagarme la noche en un hotel pero sin decirlo en cámara, y pretendiendo como si yo me hiciera cargo. Esa noche llovió torrencialmente y me salvé de ahogamiento en mi carpa de 10 dólares, menos impermeable que un pullover de lana.

En el hotel (pago). Las caripelas de abajo son los conductores, los Bananaman.
En el hotel (pago). Las caripelas de abajo son los conductores, los Bananaman.

HORA DE COMER
Había sido tocado por una barita del tamaño de un secoia. No solo me pagaron el hotel, sino también la cena. Y obviamente nunca diciendo en cámara que esto era all inclusive. Me sacaron a comer y me preguntaron cuánto es lo que gasto normalmente en un restaurante. Les respondo que no más de 700
yenes (unos 7 USD), con dicho número como lo único evidente y entendible en pantalla. Con cada una de mis respuestas se les volvían redondos los ojos de la sorpresa.

Lo que siempre me recordaban era que me comporte como si estuviera solo, algo que me costó hasta el último día con ellos. Partiendo de esto me pedí el plato más barato que encontré en el menú, 529 yenes. Les podría haber reventado sus viáticos, pero opté ser fiel a mi forma regular de gastar.

La extraña sensación que te filmen mientras comés.

Y LARGAMOS…
A la mañana siguiente me esperaba el equipo listo para un día de mucho movimiento, hacer dedo desde Kurashiki hasta la desconocida Kakogawa, donde me esperaba una familia japonesa que sería mi anfitriona de Couchsurfing.
¡La operación Autostop en Japón largó! Primero me pegaron un micrófono por debajo de la remera y salimos a patearla rumbo al último semáforo previo a la rampa de la autopista (Sanyo Expressway) y salida de la ciudad.
A pesar de venir viajando por algunos años, era la primera vez que hacía dedo oficialmente y en serio. Todo fue muy rápido, porque pasé de casi no saber nada en el arte del autostop a dar cátedra en uno de los programas de TV más exitosos de Japón. Tenía la presión sobre mis hombros equivalente a un luchador de sumo dentro de mi mochila.
En el video salgo con cara “tengo todo bajo control”, pero por dentro no dejaba de pensar con preocupación sobre cuánto demorarían en levantarme, si el lugar a elección sería el correcto y esas dudas que normalmente no molestan mucho a uno cuando no se está frente a millones de televidentes. Ahora estaba en el circo romano y sentía esa obligación de que salga algo lindo y entretenido, en parte para yo poder llegar a tiempo y por otro lado, que los del programa también vuelvan con algo interesante a Tokio.

Camino a no sé dónde...
Camino a no sé dónde…y con el cobertor de la mochila roto.

PRIMER AVENTÓN
Paro en un semáforo y empiezo a interrogar a cada automovilista. Algunos me dicen que no, otros ni me miran. No paraba de tirar mi mágico discurso en japonés: Sumimasen “disculpe”. Watashiwa Kakogawa ni ikitai “quiero ir a Kakogawa”, aunque yo pensaba que estaba diciendo “voy a Kakogawa”, un error de sintaxis que descubrí a los meses. Y para terminar, un anatawa doko ni ikimaska? “A dónde va usted?”, para cerrar el discurso.
No siempre tiraba toda esa fantasía de speech, y también dependía de las ganas del conductor de escuchar balbucear a un extranjero con mochilas mientras el semáforo cambiaba a verde. Los minutos pasaban de a decenas sin resultados, hasta que una mujer en un autito rojo me da el OK. Se me abrió el cielo instantáneamente.
La producción me entrega una cámara de mano y me sigue en otro auto mientras me filman al estilo persecución policial pero más despacito.

¿Cómo se prende?
¿Cómo se prende?

La hospitalidad japonesa no tiene límites. Mi conductora salió de la ciudad, pagó el peaje y me dejó donde yo quería, una SA (Service Area) para enganchar otro auto y seguir. Lo interesante es que ella no tenía que salir de la ciudad, es más, ni siquiera tomar la autopista. Después de dejarme, volvió a pagar el peaje para entrar a Kurashiki nuevamente. No lo podía creer.

Llegando al peaje.
Llegando al peaje.

SEGUNDO AVENTÓN
Fui rechazado por varios conductores hasta un punto que empezó a volver el fantasma de la presión televisiva. Algo me tenía que rescatar y aleluya, sucedió. Un muchacho en su descanso laboral se ofreció a llevarme a cambio que su rostro no salga en TV, y por esto se ganó un parche verde en la cara.

Yo y el chofer misterioso.
Yo y el chofer misterioso.

Mi chofer anónimo era fan de los mismos animé o dibujos animados japoneses que yo, y le dimos a la duro a la charla sobre el tema. Yo estaba feliz que había encontrado un tema interesante para compartir, no forzar conversaciones aburridas, y que también sea entretenido para el televidente. Sí ya sé, me estaba tomando muy en serio salir en TV.
Pero luego de un rato me percato que en todo ese lapso de conversación increíble, la cámara se había quedado sin batería. En el video sólo sale la parte que hablo de comida, en especial un plato muy bueno que se hace en la ciudad de Nagasaki y se llama champón. Es interesante que en todas las escenas con mis conductores estoy de hablando de comida. Parece que mi imaginación también se estaba quedando sin batería.

S.A. Y P.A.
Service Areas (S.A.) y Parking Areas (P.A.) son oasis a los lados de la autopista con leves diferencias entre sí para todo aquel que practica el autostop en Japón. Tienen una gran tienda con todo lo que necesites, baños, y enormes estacionamientos con gran movimiento de autos y camiones a disposición de todo mochilero. Hacer dedo acá es muy fácil, querido lector.

Té de regalo en una Área de servicio o Service Area (S.A.)
Té de regalo en una Área de servicio o Service Area (S.A.)

TERCER Y ÚLTIMO AVENTÓN
Llegó el último tirón y el más desafiante en ese S.A. Estuve casi 2 horas de auto en auto, preguntando y molestando. El camarógrafo perdió esperanzas en mí y se fue con el vehículo directamente a la ciudad de Kakogawa, me destino final, pensando que yo iba terminar tomando el transporte público y dándome por vencido a no más de 30km de llegar. Veo estacionar una 4×4 y allá voy decidido a terminar la misión con determinación samurai antes de un hara kiri. Su ocupante, un hombre de baja estatura me dice que va a masticar algo en la cantina y vuelve a Kakogawa. Creo que lo esperé con la sonrisa más grande del día con la traductora y el director con la cámara, sentados a mi lado. Como no tenían auto, los invité a venir conmigo en el último de los tres paseos de esta excursión televisiva.

MIS ANFITRIONES
Llegados a Kakogawa, el camarógrafo ya nos esperaba por ahí cerca ,y ahora el equipo estaba reunido una vez más. Dejé el pulgar para proceder a encontrar la casa de Sari, la japonesa que contacté por Couchsurfing. No me acuerdo bien cuántas veces nos perdimos y dimos vueltas, pero fue tanto que llegó un punto en que la traductora rompió el pacto de no afectar mis acciones y comenzó a preguntar a la gente por orientación, todo fuera de cámara.
Llegamos al atardecer con un cansancio padre. Toqué el timbre, me atendió Sari, y atrás mío apareció el resto de los jugadores.

Hubo introducción, cena familiar y hasta me filmaron antes de acostarme. Esto comenzaba a parecerse a un reality show, y mi timidez y falta de temas de conversación exigía un pare a tanta exposición mediática.

"I tadaki mas" = Buen provecho
“I tadaki mas” = Buen provecho

Al final se escucha mi voz tirando un mensaje como de paz mundial, ternura y esperanza con el tema Imagine de fondo. Ahí hubo algo de mis comentarios fuera de contexto con un resultado muy cómico al ser fusionado con el cover de John Lennon. Aclaro que nunca estuve al tanto.

¡Hay equipo! Arriba: la traductora, el director, y camarógrafo. Abajo: la familia.
¡Hay equipo! Arriba: la traductora, el director, y camarógrafo.
Abajo: la familia.

DETRÁS DE LAS CÁMARAS
En algunas charlas off the record con Sanae, la traductora, me decía que ellos apuntan a extranjeros con algún tipo de viaje fuera de lo tradicional, o sea, no aquel que va a Tokio, Kioto, visita dos templos, un par de fotos y vuela de vuelta a casa, sino ese otro que tiene un plan más interesante o fuera de lo común. Supongo que hacer dedo cumplía con los requisitos, mientras que camping urbano ya pasaba al otro extremo.
Al poco tiempo también me comentaron que este tipo de programas de televisión está siendo motivado por el gobierno japonés con la intención que los locales se vayan abriendo y acostumbrando aún más a la presencia del extranjero en su tierra, y en particular apuntando a los juegos olímpicos Tokio 2020. La TV como herramienta de adiestramiento ¿les suena en otras partes? ¿Y por casa?

BASTA DE TANTA CHARLA…ACA VA EL VIDEO

¡Gracias y arigato por pasar!

 

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