El arte de dormir en auto en Australia sin multas

El arte de dormir en auto en Australia sin multas

Acaban de llegar a Australia para trabajar o viajar y seguro se les ocurrió comprar un auto para moverse por los alrededores. No sólo tendrán cómo moverse, sino también (y si son de los nuestros) la opción de dormir en su interior para no pagar alojamiento.
Hasta ahí, el plan va genial pero… siempre hay un pero. Tanto en Australia como en muchos otros países pasar la noche dentro del vehículo en la vía pública es ilegal. Pero tranquilos, no desespereis porque a pesar de esa limitación, acá te voy a contar nuestra experiencia luego de haber vivido 8 meses en una van sin pagar ni una multa, tanto en pleno desierto como en las ciudades.

LES PRESENTO A LOS JUGADORES

Nosotros: seres que llegaron al país con la idea de no pagar 10 centavos de más en el arte de dormir en auto sin ser descubiertos por su archienemigo, The Ranger.


Ranger:
 aquel que no nos deja ahorrar en alojamiento. Uniformado con mezcla de policía y guarda parques, que entre otras tareas, será el encargado de regalarles una multa si confirma que han pernoctado dentro del carro en la vía pública.

A falta de una foto de la patrulla del Ranger, les ofrezco una de las que controlan las pescaderías.
A falta de una foto de la patrulla del Ranger, les ofrezco una de las que controlan las pescaderías.

FUERA DE LA CIUDAD
Si ya están listos para salir de la ciudad rumbo al desierto o outback australiano, entonces su vida va a ser mucho más relajada. Más lejos del ruido y las luces, más fácil será pasar desapercibidos.
Por acá les cuento como equiparse, más algunos consejos para lo salvaje.

Rest Areas
Son zonas de descanso que están desparramadas por todo el gran e infinito desierto. En la gran mayoría se permite dormir de noche, pero otras son sólo miradores para descansar un breve período y seguir. En caso que justo les caiga la oscuridad encima y no quieran matarse chocando un canguro de más está decir que pueden anclar ahí. Pero traten que el auto no se vea desde la ruta y que los ojos de gato tampoco apunten a esta, o taparlos. Al otro día, desaparecer apenas asome el sol, pero cuidado, vayan despacito porque todavía puede haber actividad cangurense. La mayoría de la fauna de tamaño grande del desierto es nocturna pero se puede extender a partir del atardecer y un poco después del amanecer.
Les recomiendo tener un manual o libro donde estén especificadas estos puntos, porque muchos no están señalizados en la ruta.

Un Rest Area (área de descanso) con mucha convocatoria.
Un Rest Area (área de descanso) con mucha convocatoria.

También puede pasar que justo ese día no les suene la alarma y se queden dormidos, o que el ranger de turno se caiga de la cama antes de tiempo y los agarre con las manos en la masa, o ambas. Si esto sucede, saquen a relucir sus habilidades actorales supernaturales practicadas frente al espejo. Culpen a los canguros, esos animalitos que parecen tiernos pero que en el fondo no sabemos sus verdaderas intenciones: “perdón oficial, nos agarró la noche y nos pareció muy peligroso seguir viaje con riesgo de chocar”. Puede funcionar exquisitamente, o de última, será una multa mínima. Aunque tampoco está comprobado que salga siempre bien, todo dependerá del dramatismo que le pongan.    

Un mirador en plena Gran Bahía de Australia (Great Australian Bight).
Un mirador en plena Gran Bahía de Australia (Great Australian Bight).

La ruta para ir y venir al Parque Nacional Uluru es la misma, por eso aprovechamos la ida y la luz diurna para prestar atención sobre posibles puntos de pernoctación clandestina en caso que nos quieran cobrar dentro del complejo, como sucedió. El lugar elegido fue uno de los más próximos a la entrada del parque y su ubicación fue marcada para que a la vuelta sea fácil encontrarlo, en especial de noche. Para esto, y a una velocidad constante, chequeamos la hora exacta al pasar por ese lugar y también hacemos un reseteo del contador de kilómetros del auto. Tan pronto llegamos a la puerta del Parque Nacional volvemos a controlar los relojes, la distancia recorrida, y listo, ya sabemos cómo regresar. Entonces, durante el día paseamos adentro y de noche salimos para dormir. Hicimos esto dos noches seguidas en un mirador y nos ahorramos unos buenos papeles con la cara de la reina.

 

Camino a escondernos mientras el atardecer colorea a Uluru/Ayers Rock.
Camino a escondernos mientras el atardecer colorea a Uluru/Ayers Rock.

Pueblos
En caso de pasar por un lugar así al atardecer y todavía con muchos kilómetros hasta la próxima rest area, salgan del camino principal y elijan la calle secundaria que más les guste. Calles oscuras, o bien, bajo un árbol que haga sombra del alumbrado público van perfecto. Al otro día, esfumarse con los ojos todavía pegoteados. Es una buena idea dirigirse a la estación de servicio más próxima, usar su baño, preparar el desayuno y el resto del viaje ahí mismo, total, recién llegan y nadie sabe dónde durmieron.

Las tranquilas calles de Albany, donde es casi imposible que los multen.
Las tranquilas calles de Albany, donde es casi imposible que los multen.

En lo salvaje
A veces, por obligación o decisión propia, se puede terminar escondido entre los arbustos (si hay) y a algunos metros de la carretera. Es totalmente posible y en el medio de la inmensidad, todo funciona. Sin embargo, y a pesar que la hicimos varias veces, nosotros tratamos de evitar esta opción. El principal problema no es meterse, sino salir. Fuera del amor incondicional del asfalto todo puede pasar: como empantanarse, o peor, pisar algo filoso y pinchar. Sin contar que quizá sea suelo virgen y no ha sido pisado por milenios. El respeto a la naturaleza es primordial.
Siempre es mejor que uno se baje y compruebe el terreno a pie antes de entrar con el automotor. Repito, recomiendo hacerlo sólo como último recurso.

La segunda noche de nuestro road trip nos hundimos en arena, tratando de escondernos. Nos tuvo que remolcar un granjero y su 4×4 salvadora, vergüenza total. Y bueno, éramos jóvenes inexpertos. Con el tiempo se conoce mejor las superficies y la capacidad de la furgoneta para sobrellevar esos momentos.

Escondidos cerca de Esperance.
Escondidos cerca de Esperance.

Cuidado con la fauna: recuerden que están en uno de los medio ambientes más peligrosos del mundo. Una vez, tuvimos que escapar por estacionar sin invitación entre hormigueros y sus ocupantes extremadamente grandes y agresivos. Un buen consejo es no dejar puertas abiertas para que no entren visitas, y (obviamente) tener extrema precaución donde pisan. La lista incluye cocodrilos, serpientes, arañas, y hasta canguros que pueden matar.

¿Nos damos un chapuzón?
¿Nos damos un chapuzón?

En la banquina
Les recomiendo de corazón que ni se les ocurra. Lo experimentamos la vez que nos quedamos sin combustible. Es altamente ilegal e igualmente peligroso. Para evitar tomar esta decisión autodestructiva, es bueno programar el viaje y calcular si es mejor detenerse en la zona de descanso que acaban de pasar o seguir hasta la próxima, y siempre y cuando sea antes o durante el atardecer como máximo. Si siguen de noche, espero que tengan un buen paragolpe.

Esto es quedarse sin nafta y pasar la noche en la banquina. Dentro de la zona prohibida de Woomera.
Esto es quedarse sin nafta y pasar la noche en la banquina. Dentro de la zona prohibida de Woomera.

EN LA CIUDAD
Llegamos a la parte más delicada del partido. Buscar el lugar correcto, estacionar, y dormir parecen una seguidilla de palabras bastante fácil, aunque requiere mucha prueba y error. Y siempre hay que tratar que ese error no llegue en forma de infracción. Pero no se preocupen, si nosotros pudimos con una camioneta tan colorinche y un cráneo de oveja, cualquiera puede.

En el centro
El núcleo de la urbe, también conocido como CBD (Central Business District) es un área donde es casi imposible estacionar sin pagar el parquímetro. Y ni se les ocurra pensar en dormir. Quizá se puede, pero no lo recomiendo. El control es más estricto que en cualquier otra parte y además supongo que para descansar van a querer algo más tranquilo que el caos citadino.

-En los alrededores
Acá está la salvación, señoras y señores. La zona costera y los suburbios de la ciudad son los lugares clave para aquellos que sólo quieren pasar una o dos noches y seguir con su viaje de ruta. También sirve para los que desean quedarse a trabajar, como nosotros.
Al principio es una tarea bastante tediosa el buscar esa bendita ubicación, pero el día que lo logren y si mantienen un perfil bajo en la zona, listo, están hechos.
Lo más importante a tener en cuenta es no molestar y un extremo respeto a los vecinos, quienes pueden ser tanto sus cómplices como sus verdugos.

Un estacionamiento muy útil.
Un estacionamiento muy útil.

* La playa: va bien para adaptarse al comienzo. No hay vecinos a quién se moleste y hay ¡duchas públicas! Además, tener el mar a metros de tu “casa”, te hace sentir privilegiado. Pero los lugares así ya han sido elegidos por otros también, y en cuestión de horas habrá un surtido de furgonetas con las mismas intenciones. Hay que ser muy precavidos, porque si en esa parte no está señalizado que se permite pernoctar en el vehículo (como la mayoría), puede llegar un tsunami de multas y ese oficial tiene casi asegurado un ascenso. A pesar de eso, siguen siendo puntos populares para los que quieren divertirse frente al agua.

Buenos amigos y compañeros de ruta en su furgoneta.
Buenos amigos y compañeros de ruta en su furgoneta.

En cambio, si su plan es trabajar, quedarse en un mismo lugar y no preocuparse cada noche donde aparcar, entonces NO lo recomiendo para pasar desapercibidos. Uno mismo sabe cómo comportarse, pero del resto no podemos hablar, y dónde cae uno, caen todos. No quiero parecer alguien que no le guste disfrutar un buen momento de social, pero tampoco me gusta coleccionar multas.

Frente al mar y sin pintar todavía.
Frente al mar y sin pintar todavía.

Nosotros no nos quedamos mucho por la costa, pero por ejemplo conocimos unos amigos que pagaban un estacionamiento diario muy barato, y vivieron ahí por meses. Creo que esos lugares están orientados para los que dejan el auto y se van a navegar. Oportunidades hay por todas partes, sólo hay que estar atentos.

* Zona residencial: es con la que nos fue muy bien. La idea principal es no molestar ni perturbar al local con nuestra presencia. Ningún vecino quiere una van desconocida y estacionada frente a la casa durante toda la noche. En ciudades, a veces no queda otra opción que ir a los barrios de las afueras y elegir la callecita más oscura y tranquila posible. Plazas y parques son lo ideal, pero prestar atención a las señales de aparcamiento. Si alguien los ve y quiere saber qué están haciendo, no esquivar el contacto, sino explicar la situación con pura honestidad, la cual es: dos viajeros extranjeros que están recorriendo Australia en vehículo y que sólo necesitan un lugar donde estacionar hasta que amanezca para luego seguir viaje, listo. A la primera negativa, agradecer y alejarse del vecindario lo máximo posible. Nadie quiere que llamen al ranger local, y menos que éste te pesque por segunda vez en los alrededores. Multa instantánea y ya quedan marcados en la zona.

El amanecer de los canguros en zona residencial.
El amanecer de los canguros. En algún barrio de New South Wales.

Tan pronto eligen dónde pasar la noche y logran una maniobra de estacionamiento aterciopelada, afilen los sentidos por: luces que se enciendan en las casas aledañas, perros que ladren, y cualquier movimiento que no les haga sentir cómodos. Nosotros esperábamos unos minutos haciendo esto. Si las aguas siguen calmas, pasar al “dormitorio” por entre los asientos (si es posible), sin abrir y cerrar puertas para reducir ruidos.
Quizá se estarán riendo (como lo estoy haciendo mientras escribo) de lo estricto que nos volvimos, pero tengo que admitir que no dejar ni un cabo suelto valió la pena. Nos costó encontrar otros viajeros que hayan hecho lo mismo que nosotros en cruzar desiertos y trabajar en ciudades sin pagar una noche de alojamiento dentro del vehículo por 8 meses.

Las calles secundarias de un lugar así son ideales.
Las calles secundarias de un lugar así son ideales.

A medida que nos acercamos a zonas urbanas más grandes y ciudades, el no ser descubierto pasa a ser un arte que pocos hemos aprendido a perfeccionar. Entre suerte y una logística ninja-nómade poderosísima, logramos cosas como vivir y trabajar 3 meses en Melbourne sin gastos.


ALGUNOS CONSEJOS MÁS…
Couchsurfing
Si no quieren nada de lo hasta ahora explicado y se tiran por algo más seguro, está la opción de contactar gente por couchsurfing. En caso que no los puedan recibir en su hogar, preguntar para que aunque sea les dejen estacionar y pasar la noche afuera. Así, no sólo tienen la tranquilidad y consentimiento de este vecino generoso, sino también llegan bendiciones celestiales como ¡usar la ducha y una cocina de verdad!

Con Robert, anfitrión de Couchsurfing y un gran amigo. En Glenelg, Adelaide.
Con Robert, anfitrión de Couchsurfing y gran amigo. En Glenelg, Adelaide.

Camuflaje:
*Color de pintura: En el juego del gato uniformado y los ratones motorizados, todo se centra en el nivel de picardía de los últimos. Y acá les cuento que las habilidades del camaleón también ayudan y suman a la causa.
Si van a pasar mucho tiempo en el desierto y deciden dormir en zonas no permitidas, como miradores por ejemplo, ya sea por elección u obligación, quizá estar muy expuestos en una van de color blanco o muy claro es demasiado evidente y fácil de ver a la distancia. Peor aún en noches de luna llena porque van a brillar tanto que hasta desde Nueva Zelanda los van ver. No es que sea imposible pasar desapercibidos, sólo serán un poco más atractivos.
Sin embargo, si están en una ciudad puede pasar todo lo contrario, en especial si justo le compraron la furgoneta a un plomero o electricista que se olvidó de despegar el plotter con sus datos cuando la vendió.

Algo como esto sin expandir el techo y sin la antena es casi invisible en la ciudad.
Algo como esto, pero sin expandir el techo y sin la antena es casi invisible en la ciudad.

Y la otra que queda es andar en una camioneta como la nuestra, salpicada de colores hasta en las ruedas y con un cráneo de oveja al frente. Al comienzo era blanca con lineas verdes y Wicked escrito en rojo al frente, luego la coloreamos en una mezcla de paisajismo con sufridos toques surreales, más las banderas de nuestras nacionalidades en las puertas. Juanito, el cráneo de carnero, fue parte desde el día uno.
Pero claro, pasa lo inverso a vivir en un automóvil color claro. En lo natural se camufla un poquitín más, mientras en la ciudad es nefasta la atención que atrae. Esto llegó a un punto que hasta éramos blanco de las cámaras de los turistas por nuestra deco.
Al final todo es relativo y con una alta dosis de suerte. En nuestro caso, hubo veces que pasamos la noche en plena ciudad y nunca nos pasó nada, más allá de alguna que otra llamada de atención a la madrugada por la policía o el ranger.

Foto nocturna en pleno desierto y sólo iluminados por la luna. Los colores oscuros ayudan.
Foto nocturna en pleno desierto y sólo iluminados por la luna. Los colores oscuros ayudan.

*Ventanas: menos de ellas = menos cortinas = menos inversión + privacidad. A pesar que tampoco es tan estricto esto, también son menos vidrios empañados en una fría noche. Y si hay condensación dentro del vehículo, ¿qué significa? Exacto, que alguien está durmiendo clandestinamente en su interior. Una ventanita apenas abierta durante la noche ayuda un poco.

Vidrios delatadores después de una noche fría.
Vidrios delatadores después de una noche fría.

¿Cenar aquí o allá?
Otra tema que a nosotros nos pareció importante es no preparar la cena en el mismo lugar donde vamos a dormir para no despertar incomodidad en los vecinos por nuestros ruidos. Mientras que se haga a una o dos cuadras de distancia como mínimo, entre comer y dormir, creo que basta. También se aplica en el desayuno, en lo posible. Recuerden que la idea es despistar y no dar lugar a las sospechas.

También se puede cocinar silenciosamente adentro.
También se puede cocinar silenciosamente adentro.

AHORA USTEDES…
Todo lo aquí relatado fue nuestra propia experiencia luego de ocho meses de vivir en un espacio un poco más grande que una cama matrimonial.
Sé que quizá parezca algo difícil, peligroso y costoso, pero sólo son pensamientos al principio. El hambre de no pagar ni un solo día de alojamiento (y multas menos) te convierte en un artesano de las escondidas. Al comienzo es estresante pensar donde dormir sin ser descubierto, pero después se transforma en una búsqueda constante de adrenalina, aventura y al final pasa a ser algo cotidiano y con confianza inquebrantable en uno mismo. Cada nueva jornada es un triunfo para ustedes y su billetera.

¡Gracias por pasar!

 

2 thoughts on “El arte de dormir en auto en Australia sin multas

  1. Que hermosa experiencia chicos, los admiro y envidio sanamente, viví en Australia hace muuuucho, en 1985, es un país hermoso, fascinante, les mando un gran ABRAZOTE a la distancia, me encantó el relato de sus aventuras, podrían publicar un diario de ruta o algo parecido.
    Hasta siempre 🙂 🙂 🙂 🙂

    1. Gracias por escribir Nestor!
      Australia fue y será un destino que me marcó muchísimo. Me alegra enormemente que te haya gustado y que e haya revivido recuerdos de tu paso por ahí. Vos fuiste cuando yo tenía sólo 1 año de vida jaja, increible.
      Abrazo enorme y gracias otra vez por pasar 😀
      Benja.

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